2 de abril de 2014

Haces de luz por donde fueres


Mírate al espejo y dite.
Enfréntate al iris.
A los mamuts que habitan tu puto cerebro.

A ver a qué sabe”.

¿A yeso?

Chio Goon Li era una chica más de entre el montón
de chicas del montón que había en Minnesota.
Y sin embargo.
Porque un día sus ojos se cruzaron como filos de espada con los míos.
Porque torcía el pie izquierdo hacía adentro al caminar.
Porque tenía un ojo detrás del flequillo.

Ahora debe tener cincuenta años.
Vive en Dinamarca.
Con alguien que no soy yo.
Que no sabe a roca.
Que debajo de la cama, sólo tiene las zapatillas.

Pensaba en Chio Goon Li porque vi un perro muerto en mitad de la autopista.
De camino a casa a veces me detengo en el Carnavy´s.
Aún tienen uno de esos tocadiscos que funcionan con monedas de cincuenta centavos, y un tío que se pasa la noche poniendo siempre la misma canción.




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