6 de mayo de 2014

Varsovia


Sobrevuelo los campos de cebada. Llevo un ala rota. Atravesada. Hay conejos bebiendo en la ribera y la brisa mueve las copas de los árboles. Me recuerda el hogar que nunca he tenido.
La guerra ha terminado. Habrá otras; pero ya no estaré para verlo. Pronto moriré. Después de dejar este mensaje en la ventana. No antes. Es mi trabajo. Y ella está esperando tras los cristales a que pase el invierno. 

Llevo su destino atado a una patita. Lo leerá como quien ve llegar el tren. Ese tren. Luego emprenderé el viaje de regreso. Aunque no llegaré nunca. No con esta sangre cayendo por el pecho. Tal vez Eloisa. Eloisa sólo tiene que esperar. En la ventana. A que él llegue del frente cargado de medallas. Y en mitad de un camino sembrado de geranios, ocurrirá. Donde lo dejaron. Antes de toda esta locura.

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