25 de mayo de 2014

Ya no voy a partirme en dos como una barca nunca más


Derramada por el suelo amarillo, la sombra del viento entre los árboles parece el sol brillando sobre el agua de cualquiera de los mares que he vivido. El café es una mierda. Pero está caliente. 
Enciendo un cigarrillo y me pregunto qué soy mientras oteo el horizonte.  Dónde están mis raíces. Cuál es mi hogar. Dónde debo ir. A quién buscar. Cuántas veces. 
Tras el humo del cigarro llegan todas las respuestas. Siempre han estado ahí. Sólo tenía que cerrar los ojos. ¿No he pagado todos mis pecados?

Quiero ser un globo. Una pompa de jabón. Las notas de un piano. Quiero volar entre las nubes. Dormir a la intemperie de no saber mañana. Abrazar la belleza de una piedra cualquiera. Dejar que me atreviese, como un rayo la luz. Desaprenderlo todo. Volver al útero. Al principio. Antes de que el hombre intentara convencerme de que el mundo, es así.  Porque no lo es. No me creo que el hombre coma hombre para sobrevivir. Que todo sea mentira. Que nadie diga nada. Yo, me bajo aquí. A la mierda mi zona de confort. Quedaos con  la ropa de marca y los bolsos Louis Buitton. Con los Mercedes y los Porches, las piscinas cubiertas y todos esos libros que hablan del amor, si mencionar la letra pequeña. Quedaos con la biblia y con las Guerras Santas. Con el día internacional de no sé qué. Con cajones enteros de dossiers, bajo llave, de cómo podía haberse salvado África. No era tan difícil. Había que querer.

Mientras yo miraré tejados cubiertos de liquen. Veré como dan vueltas, las bolsas de plástico en mitad de una tormenta. Nadie más volverá a ponerme un marco. Prefiero morir solo, que mal acompañado. Dejaré de seros útil. Me olvidareis. Como habéis hecho siempre con las piezas que no encajan.

No dejaré ninguna nota, un testamento, mi último deseo. Elijo ser viable. Matar mi hambre. Dejarme barba. Mi propia vida. Sea como sea. Elijo que me duela. 

¿No era eso la libertad?

No voto en blanco. Me voto a mí.



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