21 de julio de 2014

Stadística


Anoche me dormí mirando el techo.
Gertrude ya se ha levantado. La escucho preparar en la cocina el desayuno de los niños.
¿Buenosdíasmiamorcómohasdormido?”. Y ya tengo a Paul agarrado a una rodilla y a Betty subida a la espalda.
Sabe muy bien cómo he dormido. No tengo trabajo hace seis meses. Pero contesto: “Bien”. Para ayudarla a mantener esa sonrisa todo el día. No se merece otra cosa. Otra cosa, sería demasiado cruel.
Salir todos los días a la calle se ha convertido en algo parecido a inflar con la boca un traje de neopreno: “Lo siento, no necesitamos a nadie”. “Es usted demasiado jóven”. “Es usted demasiado viejo”. “No se adapta al perfil de la empresa. Lo siento”.
Yo también lo siento. Siento que mis hijos necesiten zapatos. Que Gertrude cocine la tortilla sin huevos; que a Paul se le haya caído un diente y el ratoncito Pérez no haya aparecido todavía. Ha tenido el diente bajo la almohada dos semanas. Siento decirle al señor del banco que este mes tampoco. Que por dios. Que el mes que viene. Que seguro. Que tengo hijos.
Siento tener que estar sentado cuatro horas en una silla de la oficina de contratación para que me llamen B-231. No soy un número, joder. Me llamo Horacio. Tengo una mujer preciosa y las paredes repletas de cuadros de niños soplando tartas de cumpleaños o dando de comer a las palomas.

Tengo que salir. Ahora Gertrude dirá: “Saldremos adelante”. Y me besará. Con uno de esos besos pequeñitos que sólo es capaz de dar alguien a quien no le importa otra cosa que seguir juntos pase lo que pase. Un beso tan bonito, que sales a la calle con la impresión de que ni siquiera la muerte podría separarnos.

-¡¡¡¡D-167!!!!

-Me llamo Horacio, señorita, y tengo una familia por la que sería capaz de matar. Así que si no tiene nada nuevo que decirme que no sea “su expediente bla bla bla”, saldré por esa puerta con la cabeza muy alta. No vengo a robar. Vengo a pedir trabajo. Porque sabe, soy un excelente trabajador, una persona responsable, y aunque usted no tenga la culpa de lo que está pasando en este país, la tiene de hacerme sentir como una verdadera mierda.
Pero vamos a salir adelante.
Que tenga un buen día.

-¡¡¡D-168!!!



5 comentarios:

  1. Es un texto maravilloso. (Acá pondría un montón de adjetivos llenos de entusiasmo)
    Se lee fluido, como si devoraras las circunstancias. Y ese detalle del ratón Pérez que se te atraganta en la garganta. Y tú, el 167...¡Y los besos de Gertrude!…y todo!
    Y acá llueve.
    Un beso Bill.

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  2. Por desgracia así es la realidad. Somos números y estadísticas y les importamos un bledo, tres puñetas, un cojón. Una puta mierda. Lo siento, es que se me pone la lengua mu estropajosa.

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    1. De verguenza. Pero saldremos adelante. Un beso Ana.

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  3. Aquí llueve pero nunca ha escampado. Todos somos culpables, somos culpables de que siga lloviendo y que los políticos rateen con nuestros dientes de leche.

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