8 de agosto de 2014

Agitar esta estrella fugaz antes de usarla


Denise me está cosiendo un botón de la camisa.
La camisa es blanca.
Denise es preciosa.
El botón es redondo.

Está tan cerca que dan ganas de comérsela.

-Ni se te ocurra.

Mordisquear la fruta de su boca,
que es como una ciruelita. Toda roja,
brillante,
pequeñita.

Pongo mi mano en su cintura.
La derecha.
Sobre una talla 34.
Tiembla.
Como la tierra a veces.
Cierra los ojos.
Se eleva.
Hierve.
Pero.

-No, es no.

Bajo la blusa del pijama le han surgido los volcanes,
de sus pezones duros como ases de diamantes.
Quiero que me clave a la pared.
Como un cuadro naif.
Como a un torero.
De muerte, quiero,
una hora más de eso que me da para dormir.
Como un niño.
Sobre su pecho.
Entre las cordilleras de esas cumbres sonrosadas.

La radio está dando las noticias.
Que un tal Armstrong ha llegado a la luna.
Y qué.
Yo llevo en la luna mucho tiempo. Desde Denise.
Y también fue un gran paso.

Pongo la otra mano en su cintura.
La izquierda.

Ya no tengo más manos.

De pequeños, íbamos a pescar ranas:
“-¿Quieres ser mi novia Denise”.
Denise, que ya era más lista que yo, dijo, vale,
“...y para sellar nuestro amor
nos cortaremos un dedo”.
Por eso sólo tengo nueves dedos.

Es broma.
Los tengo todos.
Me dio un beso.
Aquí, en la mejilla.

Vale.
La tengo.
Ahora usaré mi gravedad y la haré aterrizar sobre mi...
¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Me ha pinchado.

-Llegas tarde al trabajo.

Una gota de sangre, desde el torax al ombligo,
escribe en mi piel “me estoy muriendo”,
mientras ella muerde el hilo,
y da por terminada la función.

Se me ha escapado.
¿Qué es este aire entre mis manos, dónde están,
sus huesos?
Joder.
Se me ha escapado.
¿Cuánta sangre hace falta Denise?

-Cinco minutos.

Como un coyote, acudo a su voz en la cocina.
Cada vez es siempre con Denise.
La última vez, de la cocina, salió una manada de rinocerontes,
y estuvieron lloviendo cucharitas de café, durante días.




2 comentarios:

  1. - Si veo a una preciosidad cosiéndome un botón siempre me quedaría con él descosido

    - No hay nada como unas cumbres sonrosadas para un sueño apacible después de una tormenta borrascosa...

    - Pisotear nalgas lunáticas y dejar huellas de Apolo!!!

    - Las mujeres de derechas son más corrosivas que las de izquierdas y las de centro lo quieren todo dentro.

    - No te atragantes con la pepita de la garganta, te lo digo por experiencia!!!

    -- Te entendí "una mamada de rinocerontes" y tampoco quedaba mal. Tal vez Denise necesitara más de diez dedos y sangre de alcachofa entre sus piernas.

    (Realmente me gustan tus retales poéticos; espero que mis comentarios no sean demasiado corrosivos!!!)

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  2. Un día de estos, o de aquellos, o cualquier día, yo voy a escribir algo así y me lo leeré a mí misma todas las mañanas! Me río. Ya te comenté lo que pienso en face, pero es que me quedo llena de palabras (como gorrión "embuchao' " de pan mojado en el patio de un geriátrico)
    Besos Billy.

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