10 de agosto de 2014

Ensayo bajo la sombra de una higuera


Klein
-mi osito de peluche-,
 va a necesitar un hogar cuando me muera
-que no voy a morime todavía-,
no,
llores.
Te pones muy fea.

Todo lo demás, sólo son cosas.
Cosa bonitas que he ido metiendo en la maleta,
por todos esos sitios, en los que estuve alguna vez.
Y las cosas se oxidan. Se arrugan. Desaparecen.
Como el pez naranja, que amaneció doblado,
bocarriba,
tieso,
como un palo.

Las cajas de música dejan de sonar.
Las brújulas se tuercen.
Los barcos de papel, naufragan.
El usb con todos mis poemas, se perderá en una mudanza.

Lo importante, son aquellos sitios.

Así que quiero que lo cuides.
No lo hagas por mí.
Se lo merece, le había prometido, una vida feliz.

Cada cierto tiempo mételo en la lavadora.
Le gusta.
Y  tenlo cerca, en la cocina, junto a la cama, en algún sitio,
donde haga tibio y se escuchen las voces de la casa.
Y no le hables.
Lo intentarás.
Pero no va a contestarte.
Tiene la boca cosida con hilo.




9 comentarios:

  1. Ay, tengo las pupilas repletas de ternura!! Maravilloso ese final, en sí cada verso es sublime, y ...etc!
    Hay tanta poesía en Billy, un mundo aparte.
    Y qué se yo, tengo mucho para decir (como siempre) pero no quiero ser reiterativa. Por ahí alguien dirá...¡Que le cosan la boca con un hilo!
    Besos!

    ResponderEliminar
  2. Ah, cualquier cosa yo me ofrezco para la adopción! Igual, no te mueras nunca.. :)

    ResponderEliminar
  3. Qué cerca eres con lo lejos que estás, Vivian.
    Kilos de besitos. Para ti.

    ResponderEliminar
  4. Yo no tengo osito, pero tengo tres monos de peluche y mi amor por ellos es igual ;)

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aseret, si alguien te dice que los muñecos de trapo no tienen corazón, dile que se va a morir solo.

      Eliminar
  5. Que hermoso lo dices todo, con tanta magia.
    Yo tuve un oso imaginario en mi infancia, tenía largas conversaciones con él y me hacía mucha compañia
    hace poco tuvimos que enterrar al de mis hijos, se llamaba pupis de los descosidos que tenía
    y la verdad que ha llegado la ovejita Bibi y ya ha sacado el clavo que dejó pupis.

    Los juguetes pasan por nuestras vidas dejando grandes "espacios"
    Besos

    ResponderEliminar
  6. Qué hermoso lo hacéis vosotros, Sandra, que miráis con esos ojos.

    ResponderEliminar
  7. ¿Y si se atraganta un niño con los ojos del oso?

    ResponderEliminar
  8. Estoy más cerca del amor de los traperos...

    ResponderEliminar