1 de septiembre de 2014

Thais 2.0


Que saques de paseo la bestia que hay en mí
de un cordelito, por ahí a chupar cucuruchos de helado;
a cruzar los semáforos con los ojos vendados;
a partirnos la cara por vivir,
cada hoja que empieza a caer de los árboles;

A veces ni siquiera tengo que mirarte a los ojos.
Sé que estás ahí.
A bordo de esto que llamamos nosotros.

Que sepas que clavijas tocar para afinarme en fa bemol
cuando entro en modo pizzpicato.
Que te revuelques, como una cerda, en mis besos todavía.
Que te dejes hacer cardenales. Con los dientes. En la carne.

 Como si fueras mía.



10 comentarios:

  1. ¿Cuándo el barco se hunde en nosotros quién se salva primero? El que cede su puesto al otro.

    Siempre le pediré a una cerda, revolcones guarros con besos de orquídea, cardenales placenteros y mordiscos de bellota!!!

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    1. La coliflor dice que si te entiendo.
      Tú no?, le pregunto.
      Abrazos Mail

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  2. ¡Es un verdadero placer navegar por tus letras! Eres como ese delincuente aristócrata del verbo refinado, dulce, a veces, como una niña remilgada y cursi; pero ingente como el culo pelado de un mandril adoctrinado para el orgasmo.

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    1. esa definición de este tipo maravilloso es, pienso, absolutamente maravillosa.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Buen día Billy. Perdón, borré el comentario. Creo que anoche no andaba muy bien del coco, en sí lo del sapo creo que venía asociado al amor (o era el vino tinto) pero no se entiende bien la idea. Besos.

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  5. Gracias por el ánimo!
    Buen fin de semana junto a tu Coliflor!
    :)

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  6. Otra entrada maravillosa. Maravilloso ese sentimiento, y ser capaz de expresarlo así.
    Me gusta ese "como si fueras mia" final. Maldita la manía de poseer al otro cuando se forma un "nosotros". Con el incondicional delante es mucho mejor.

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    1. Nadie es de nadie. Sé que lo sabes Rita. Lo peor es cuando el otro se acostumbra.

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