24 de septiembre de 2014

Training Day



...todo el día follando como un cerdo mientras pueda, como las moscas tiki tiki en las cortinas, como llamas, ardiendo, con las uñas, comiendo por el suelo como perros y sin hacer las camas en semanas ni fregar un sólo plato o hablando de Cezanne, de Matisse, de Jimmy Hendrix, fumando hierba y bebiendo vino caro en una terraza al norte de París, al Sol, o tirando en el cine a la moqueta cáscaras de avellanas. Tumbarnos sobre el césped. Contar estrellas. Sin para qués. Contar estrellas cogidos de la mano y rascarnos la cabeza con una ramita de abedul. Que te dejaras ganar al ajedrez. De vez en cuando. Ir a un concierto de jazz. Con mucho humo y un negro tocando el saxo y todas las cartas encima de una mesa manchada de culos de vaso. Ver Matrix. Una y otra vez. Hasta que vomite. Dibujar Unicornios, Centauros, koalas, con tiza en la pizarra. Poner debajo: la profe de francés es una guarra. Llamar al timbre. Salir corriendo. Pisar todos los charcos. Saltarnos todos los semáforos.
Pero quería contigo. Aunque primero hubiera que rellenar una solicitud por triplicado y firmada por Elvis para ya sabes qué o fuera el día ese que te tocaba estar echa una puta mierda porque llevabas levantada desde pufff y habías hecho 137 cosas pufff puff puff y ya, ni dabas para más , pufff, de reventada.
Y todavía. Porque sigues igual que el primer día. ¿Te acuerdas? Yo no. Hace tanto. Y estabas más gorda. Mucho más gorda. Aunque recuerdo que llovía. Que nos refugiamos en una cabina de teléfono. Que eran nubes grandes como edificios de diez plantas y gotas gruesas y redondas como sapos y relámpagos y truenos que parecían cada uno el fin del mundo atravesando el cielo como grietas que parían aquella luz azul y tú y yo atados de la lengua, clavándonos los besos con martillos. Empapados. Muertos de miedo.
He estado paseando. Por donde entonces. Nuestra farola aún sigue allí. Me senté en aquel banco a imaginarte, furiosa, porque tenías una piedra en el zapato, y era culpa mía como todo lo que no tenía explicación. Vi aquellos pájaros. No serán los mismos. Tendrían barba. Vi los globos. Subiendo, subiendo como puntos suspensivos hasta la estratosfera. Los naranjos. El olor. Vi un saltamontes, muy quieto entre las hojas. Vi tu nombre y el mío tatuado en un almendro. Ahora es un gimnasio. Pero yo vi un almendro. Siempre el mismo almendro. Y la Sinfónica de Boston tocando el Sumertime. Mientras tú me llamabas loco, mentiroso, individuo, y yo no sé qué más. ¿Crees que uno va por ahí diciéndole a las chicas "eres la mujer más bonita que he visto en mi vida"?
Porque quise contigo. Todos los inviernos. Contigo y tus pies fríos.
Luego he llegado a casa, he soltado las llaves sobre un libro de Henry Miller y le he dicho a la enfermera que se vaya. He apagado las luces y me he acercado a la cama y con los ojos ya me has dicho que el mundo no se acaba porque a mí se me paren los relojes. Que de dónde vengo con esa cara. Pero a mí se me paran. Porque te veo ahí. Varada. Como un ficus de oficina, u otra de esas plantas donde la gente apaga las colillas. Porque este silencio mataría a cualquiera. Porque no tienes pelo. Porque huele a suero, a tubo por la boca y a pastillas naranjas, verdes, bicolor, redondas, ovaladas, a comida de huerto, a sábana manchada, a billete de tren, a que un día, te irás, y me dejarás rumiando este pasillo largo de un lado para otro. ¿Cómo no quieres que tiemble? He planchado un pañuelo. Blanco. Por si acaso, nunca más puedo volver a llamarte palomita. Ya sé que lo odias. Palomita...palomita...

Aún te pones tan guapa cuando te enfadas...



15 comentarios:

  1. Cuando estoy triste me gusta tanto lo que escribes. Cuando estoy alegre me gusta tannnto lo que escribes. Y cuando estoy desamorada. Y cuando estoy enamorada (bueno, creo que esto último no me ha sucedido desde que volví a encontrarte, pero cuando lo esté me gustará tannto lo que escribes). Y me gusta los lunes.
    ¿Y hoy es miércoles? Pues también los miércoles.
    Hay unas pinceladas tan tuyas en los textos Billy que creo podría reconocerlos entre mil. Te podría señalar varios, pero ahora estoy cansada, recién volví a casa y manejé cuatro horas seguidas de noche, también paré en la carretera (todo oscuro como boca de lobo) para hacer pis y justo cuando lo hacía croaba un sapo, o su mujer, y salí corriendo por el recuerdo del sapo-esponja. Eso, que estoy estresada.
    Me voy a soñar con quién sabe qué.
    Esto es precioso cuando se lee: Todos los inviernos. Contigo y tus pies fríos.

    Un beso

    ResponderEliminar
  2. Perdón, quiero aclarar algo: Dije: Y cuando estoy enamorada (bueno, creo que esto último no me ha sucedido desde que volví a encontrarte, pero cuando lo esté me gustará tannto lo que escribes).

    Me refería a "desde que volví a encontrarte después de haber estado publicando juntos en el foro de Bibliotecas Virtuales". Aclaro porque el que lo lee no entiende de qué hablo con el "encontrarte".
    Eso.
    Y ahora sí me voy.
    :)

    ResponderEliminar
  3. Loca. Me transporté por momentos a una carretera oscura y justo cuando paraste pensé que iba a salir un ovni.
    Linda Vivian, Soñar es gratis. Y a veces lo único que nos queda. O el germen, de una futura siembra.
    Besito un millón.

    ResponderEliminar
  4. Respuestas
    1. Pero estoy seguro,pseudo, de que tienes corazón.

      Eliminar
  5. Así, merece la pena: sexoconamor, y de todo lo demás, conciertos de jazz y unos solos de saxo.
    y el final... del final quiero olvidarme. Es estupendo leerte.

    (estaba a punto de felicitarte, Viv, : estar enamorada de Billy, debe ser lo +...)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja.
      Nooo Soco. Por eso aclaré, quise decir que hace mucho que no estoy enamorada, que desde que encontré a Billy (después de haberlo perdido muchos años) no me late el corazón como los hamster.

      Te mando un besote!
      Ustedes dos, qué par de perlas para un collar! (En lo literario)

      Eliminar
    2. El final es...ya sabes cómo es Soco. Para no acordarse hasta que llega.
      Besitos.

      Eliminar
  6. pues está lloviendo a cantaros, sí un diluvio se ha desencadenado en mi salón. También llueve fuera y los charcos se confunden. Ufffffffffffffffff no sé ni que decir tras ese final por cercano, por dramático, por triste por todo lo que antecede.
    Te dejo un par de lágrimas

    Un abrazo Billy

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joder Sandra. Cuando pasan estas cosas dubito. ¿Qué hacer? ¿No tocar ciertos temas? No lo sé. Por eso dubito.
      Besitos.

      Eliminar
    2. Sigue haciéndolo. La literatura es así, si no transmite emociones, no sería bueno .Volvería a leerlo y soltar esas lágrimas. No obstante depende tanto del receptor y su estado emocional. A mi me ha pasado con lo último que he escrito. Es un tema tan duro que uno no sabe como tratarlo. Así que no cambies tu forma de transmitir que eres único.
      Si supieras el libro que estoy leyendo " a la sombra del árbol violeta" escritora iraní tema Irán del 83 bajo la bota de Sadán. Puedes hacerte una idea. Es tan humano y tan crudo que hiela.

      Que rollera que soy ¿no?

      Besos de pato muak muak

      Eliminar
  7. No sé por qué me recordó al "Amour" de Haneke. Muy bonito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Rita, un saludo para ti. Qué bien que vuelvas.

      Eliminar
  8. Billy, ¿eres una piedra en un zapato o una compresa descolocada? Que no te digan nunca: eres culpable de que al follar sólo piense en otro y mi imaginación se evada por las porquerizas y las cochiqueras...

    ResponderEliminar