9 de septiembre de 2014

Y arder en el infierno si fuera necesario



No fui poeta porque dije,
con arañas de amor sobre lo blanco,
hormigueros de frases sin sentido, a veces, dices tú,
como mensajes sin botellas.

Fue por el hambre.
Fue por el frío.
Fue porque me llamaron maricón,
retrasado, inútil,
que estás en las nubes.

Fue porque estaba en las nubes.

Si eres poeta no te rindes, no fui, alguna vez,
preso mío. Fui tuyo todo el tiempo, y al tiempo, de nadie.
No conté estrellas, tantas, para ser otra cosa.
Con lo que cuesta escuchar a la espalda que eres tonto,
que no tendrás, un día,
donde caerte muerto.

De morirme por ti.
Quien quiera que fueses.
O de follarme a todas las estatuas de Madrid.
O de jugar a la ruleta.
O de tirar a cara o cruz.
Por otra cosa o por idiota, pero no fui poeta porque sí,
como el pétalo de cualquier margarita.

Si me alcanzó para hacer versos,
fue porque fui sietemesino,
y ya, con creces,
de chico adivinaba en el cristal de la ventana,
antes de que llovieran, perlas de plata.
Fue por la vez que me rompí los huesos contra un muro.
¿Qué muro hay que no pueda derribarse?

No fue, si fui,
por los besos que nunca te di.
No fue por los rosales ni el mar ni las tormentas.
Fue porque no quise, vivir, con los ojos cerrados.

Fue magnífico ver,
navegar en el agua de los vasos barcos.
Bailar con aquel maniquí de Montmartre,
mientras al otro lado del escaparate,
la gente nos tiraba cacahuetes.
Fue emocionante la aventura de ser voz.
De ser parte del paisaje.
Fue divertido estar tan loco.
Fue por si acaso, por saber, que había detrás del escenario.

Pero si fui, fue antes, todavía me acuerdo,
de que un rayo me partiera para siempre en dos,
un día de julio,
 de hace no sé, ya cuánto lo echo de menos.

5 comentarios:

  1. La poesía es un arte de homosexuales y homófobos, bebés malnacidos y malparidos (criaturas sin parentesco y decencia, desgarbados por el anacoluto).

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  2. te leo y me cae un jugo que me ciega y me descompone, tú maldito sietemesino, que te deben dos meses las estrellas y te has vuelto un atracador y quien te oye de cerca, se vuelve una bomba de relojería de vete a saber los pactos que tienes tú con la noche y con la luna!!!!!!!

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  3. Te imaginas lo que cuesta no caer en el rebaño Mareva? Duele. Y me gusta.

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    1. No hay nada más dulce que caer en el rebaño, como la mies en una boca!!!

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