1 de octubre de 2014

Como un chicle pegado a la suela del zapato


A veces me dan ganas de mandarla a la mierda. Ahora mismo, por ejemplo.

Hoy se ha estropeado la máquina infernal, o sea: el corta-césped. No me extraña. Tiene un aspecto deplorable, de puerta vieja o de papel de ese pintado que se cae de las paredes de cansado. Pero a mí me gusta así. Y siempre arranca. Menos hoy. He tardado en arreglarlo dos horas; cuatro tornillos; tres bridas de plástico; una cosa que no sé lo que era; un corte en la mano; dos golpes en la mano del corte; mil doscientas cincuenta blasfemias y casi una insolación bajo un sol de justicia. Hasta que hizo rum rum rum.
Luego he pasado otra hora cortando el puto césped, y otra, quitando hierbas malas y otra podando el limonero, su puta madre el limonero, cómo pincha el limonero. Luego he pasado el rastrillo, le he perfilado las patillas con tijeras al jardín y he tirado a la basura un millón de hojitas muertas, un millón, de buganvilla, en cinco bolsas negras como el día que nací su puta madre, cómo pincha el limonero.

Llevamos días discutiendo. Por esto, por aquello, por lo otro. Perdiéndonos cosas. A ver quién puede más. A ver quién es más tonto. Qué triste. Sobre todo en la cama Sin abrazos ni besos ni mi pie con su pie.

Así que me he duchado y le he dicho, me voy un rato a caminar. Y ahora estoy escribiendo esto. Porque la echo de menos. A la que nunca se equivoca. A la que lo hace todo bien. A doña perfectísima. A la misma que le he dejado el jardín hecho una prímula, o un cuadro pintado con tres pelos de pincel. Porque le gusta ver crecer la casa. Y llamarla hogar. Y cambiar muebles de sitio y colgar lámparas, cortinas, cuadros...
Yo soy un bruto. Un salvaje, un paranada. No entiendo de milongas ni he visto un protocolo de esos en mi vida. Y así la amo. Sin artificios. No sé si bien. Con estas manos torpes. Como si fuera una canción.

Cuando regrese a casa tal vez me reciba con cara de caballo y un hola tan pequeño que mejor hubiera sido quedarse callada. Qué triste. En vez de decirme, “Me acuerdo. Sé por qué estoy aquí”. Y yo de decirle que vengo de un naufragio.

Tal vez la bese nada más. A estas alturas es lo único que todavía entiende, aunque no tenga explicación, ni nadie la necesite.
Al fin y al cabo, sólo es amor.





12 comentarios:

  1. Y yo de decirle que vengo de un naufragio.

    ResponderEliminar
  2. Lo leí en Face, pero si comentaba allá tendría que comentar esas fotos de perritos mutilados, del hambre en Africa, de las bondades de Dios, de los muertos que ya no están y los saludos como si estuviesen conectados al wifi, esas frases de seres humanos “superados” que en el fondo son unos frustrados (me incluyo) . Entonces vengo por acá…

    A ver, ando con muchísimo tiempo: ¿Acaso crees que allá afuera a las demás parejas no pasa lo mismo? Eso es el amor, dicen algunos. Mañana, cuando la Coliflor despierte, se dará cuenta que tiene al lado al mejor cortacésped del mundo! Al mejor poeta, al que escribe haciendo ruiditos de moscas cogiendo en las cortinas y trenes que van quién sabe adónde.
    Afuera el mundo está podrido, quizás no lo sepas, por eso te aconsejo pa-cien-CIA!
    De esos momentos desencontrados vienen las mejores reconciliaciones …y los etc.

    Qué bonito…¡Y cómo pincha el limonero!
    Besos Billy

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bonita tú Vivian. Y esa alegría que derrochas. Y esas ganas. Y ese mover de alitas.
      Besitos.

      Eliminar
  3. grrrrr, escribí una respuesta que ya ni recuerdo y parece que se la ha tragado intersné
    Pues eso, que pareces relatar la vida cotidiana de cualquier matrimonio, y me encanta.

    Bss y dale muchos muchos besos a la coliflor,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Parece. La dosis entre ficción y realidad es a veces del 30-100 y a veces del 100-02. Ni yo lo sé. ¿Importa? No. La creatividad importa.

      Besitos.

      Eliminar
  4. Me ha encantado ese principio escrito entre dientes apretados.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  5. Así es Billy, de naufragio en naufragio y de rescate en rescate. Del noteaguantomas, al anda, dameunabrazo.

    C'est l'amour...

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ni leyendo la letra pequeña, Socorro.

      Besitos.

      Eliminar
  6. A lo mejor vuelves y te dice:-que bonito has dejado el jardín y te da un beso largo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un trocito de tierra y alguien que me ame. Ese era mi sueño Pseudo.

      Eliminar
  7. Lo mejor es el chantaje emocional... Dile que nunca más podarás el limonero si no se aviene a olerte la flor de la glicinia. O que nunca le arreglaras un desperfecto de la casa si no te limpia las goteras del prepucio. Una de dos: sabrás si le pone el vil materialismo del hogar (capitalismo de excusas y contrabando de mercancías), o prefiere la insolación y el anarquismo del amor mercenario en un atraco de rebeldía.

    ResponderEliminar