16 de octubre de 2014

Solsticio de leche merengada


Lo que engorda nuestras vacas no es amor, es pienso,
la hierba, o cualquier otro alimento propio de quien rumia
dios sabe qué mientras espanta moscas con el rabo.

Lo que hace crecer nuestras macetas no es amor.
Es el agua. La tierra. El Sol.
No son los besos, las palabras, no es el mimo
con que andamos mirando a ver cuando florecen.
Es el verso, ese segundo, el que dice es
el agua, la tierra, el sol, no
es
amor.

Lo que fríe las croquetas no es amor, es el fuego
es el aceite
no
es
magia.
No existe el duende que separe
la de color y ropa blanca, que planche ni que,
ni que, no
existen los milagros.

Es el despertador.
Es otro día por delante.

Lo que hacen los pájaros.
Cuando nadie los ve.

Lo que te digo así, sin apenas mover, ni un poquito los labios.



8 comentarios:

  1. Ahí le duele, Billy. En la realidad, que está enferma de parkinson, y hay que ayudarla a ser vida con mayúsculas. Abrazo.

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    1. Creo que todo se puede inducir.
      Abrazos Marcos.

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  2. Amor.
    Magia
    Existen los milagros

    Esa fe es la que hace la vida más fácil

    Abrazo de boa

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    1. Llámalo x, Sandra, pero aunque no exista, hay que inventar cada día ese algo.

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    1. Sigo fumando. Twngo una cajita donde guardo el tabaco, y un mechero con mi nombre.

      Besitos.

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    2. Me alegra mucho que los conserves, seguro que te los regalaron con mucho cariño ;)

      Besitos

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  4. La noción del engorde del ganado es la primera referencia al sentido del mundo. Me preocupa que alguien piense en engordar pollos con hormonas y que exista un plan creativo y divino para el hacinamiento.

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