31 de marzo de 2014

Ítaca


La clave de sol es que contigo,
el sofá parece una alfombra voladora: “A parís”.
O a escalar a pelo un ochomil. 
O a hacer casitas en los árboles con puertas de neveras.
A cazar pajaritas de papel. Más al sur.
Dondefuera contigo.
Al cuello,
a la boca,
a la lombriz.




O qué


Me ha costado morder el polvo; pero soy feliz.



28 de marzo de 2014

Acuarela


¿Querés ser mi caracol?, ¿mi huerto, mi equinoccio?
¿Mi ballenita blanca? ¿Mi traluz? ¿Tenés ganas de amarme
como a un pájaro chico?
Porque yo siempre soñé que me pasabas.
En algún rinconcito, de esto que me late.
Que me pintaron de perfil para que tú,
te hicieras con mi sombra un tatuaje.

¿Querés ser mi paloma de la paz?
¿Querés ser fucsia? ¿O grana? ¿Querés ser mermelada?

Te me antojabas.

Pasaba que, te imaginaba,
dentro de una botella. Al timón de una fragata de once velas,
surcando un mar azul, con una espada entre los dientes
y un ojo sepultado bajo un parche.

¿Querés domesticarme?  ¿Querés ser mi princesa?
¿O querés ser un vergel donde yo crezca, como un rábano?
¿Querés ser mi promesa? ¿Querés ser colibrí?
¿Querés ser una flauta y que yo sea un tirotirurirurirurirurá? ¿Querés?
¿No querés que te hinque los dientes?
¿No querés que te devore el corazón?

Si querés, te espero debajo del paraguas.

25 de marzo de 2014

Illinois un día cualquiera


Y un día morirse
Y mientras tanto esto.
¿De qué voy a vivir hasta entonces?
¿De esta bisutería?
¿De ir por ahí partiendo corazones?
¿De esperar ese tren?

Un carajo.
Yo me bajo aquí.

Quiero helados de fresa.
Quiero regar el césped.
Quiero follar hasta que se me caiga a trozos.
Quiero macarrones. Quiero ir al cine. Quiero mirar al cielo. Contigo.
Aunque ganes más dinero que yo.
Aunque seas más lista que yo.
Aunque más que yo todo.

Pero adoptame. Ponme un nombre bonito: idiota, por ejemplo,
y cómprame un collar y átame a la pata de la cama y sácame,
a mear en las farolas del barrio.
Y cómprame yogures de pera. Calzoncillos. Una isla. Lo que quieras.
Menos flores de plástico.

Ya sé que sin ti seguiré respirando. Pero quédate.

Hasta que para siempre nos importe una mierda.



24 de marzo de 2014

Vuelve coño, no me hagas esto


En tu ausencia estuve pintando las paredes:
un cielo azul, una casita, un perro. Nubes. Y como tardabas,
le metí fuego a la cama. Un despecho. Soy un hombre. 
Hacía frío.

Mientras no estabas, a ratos te pintaba, y a ratos te borraba.
Te quería por cosas, y después por las mismas, a ratos te odiaba.

La cocina está viva. La lavadora muerde. El tostador no deja que me acerque.
Te echamos de menos.
No sabes cuánto.

Las macetas se han muerto.
El pájaro no canta-también se ha muerto-, no sé por qué.
La radio sólo pone, ridículas canciones con tu nombre.
Da igual. Ya sé que no te llamas Penélope.
También te veo en las ruedas de los coches. En el culo de un vaso
en un anuncio de zapatos,
en la sopa.
En la a.
De amor mío.
De adiós.
De analfabeto.
De “¿a qué no sabes qué significa esto?”.
Un dedo. El anular. Tieso. Hacia arriba.

No sé.

23 de marzo de 2014

21 escalones


Que las cosas no giran en torno a lo previsto.
Que se tuercen.
Que la vida es una guarra con los labios pintados.
Que no le siga el juego. Que siempre gana. Que para qué.
Que los días vacíos nunca vuelven.
Que ningún día vuelve.
Que me llene. De sus manos, de su amor, de sus miradas.
Que me deje. Que no me encierre.
Que viva. De vivir, De palpitar.
Que mire al pajarito y diga:“patata”
Que me dibuje una sonrisa. Entre ceja y ceja.
Que hay cosas que merecen la pena, y otras que no.
Que yo sé cuáles son.
Que los caminos cortos son más largos.
Que no hay atajos, si no trampas.
Que una y una, siempre son dos.
Que los espejos nunca mienten.
Que eso de ahí soy yo.
Que ella está a mi lado.
Que no tenga miedo.
Que cuánto tiene que decirme, que estoy, en el sitio adecuado. A salvo de mí.


22 de marzo de 2014

Siempre hay un libro para una mesa que cojea



Me he sentado a tomar café en la plaza Bastard y de paso a decidir si me pego un tiro aquí mismo o no. Patrice me ha abandonado. No es que no pueda vivir si Patrice. Es que no merece la pena. De hecho es la única razón por la que dejé la heroína.  Cuando te metes en una cosa de estas ya no sales vivo, aunque parezca que vas caminando por ahí. 
Patrice es enfermera. Decía que yo, fíjate, tenía unos ojos bonitos. Que por eso me miraba así. Que si no me daba pena. Que si eso era todo lo que sabía hacer. Dormir entre cartones. Contar estrellas. Dejarme hundir como una piedra.

Me invitó a comer. Hablamos. De la metadona. De mi infancia. Del frío. De como se pierden las batallas. De por qué.

A los seis meses yo ya tenía un trabajo. Cubiertos en el cajón de la cocina. Un edredón. Porque Patrice lo había apostado todo al rojo. Porque tengo los ojos bonitos.

Y ahora Patrice dice que es tonta. Que si no fuera tonta no le estaría pasando esto. Y ha hecho la maleta y se ha ido, mientras la jeringuilla, colgando de mi brazo, todavía brillaba. Ni siquiera estoy arrepentido. Tenía que pasar. 

Voy a recordar siempre sus manos tocándome la cara:

“-Yo no sé amar monstruos”.

20 de marzo de 2014

La meticulosa órbita de una espora celeste


La belleza no existe. ¡Prrffffffff!
La vida es una mierda.
Todo es poco. O de mentira o simplemente, ya, no te hace falta.

Existen los soldados, los pecados capitales, ese tipo de tipos,
que van por ahí violando a las niñas.
Existen los imperios.
El todo por el oro. A cualquier precio. Existe Sodoma. Existe,
el estómago vacío y la tiña y el paludismo.
Existen los volcanes. La mala suerte.
El tío que inventó las bolsas de basura.

Ahora me callo. Cuando termine. 

Y después voy a besarte con los ojos cerrados. Para que dios me perdone, por no poner la otra mejilla.
Con los ojos cerrados y mi lengua dando vueltas en tu boca.
Y olvidar quince segundos que soy civilizado.
Quince segundos de nudos en la lengua. De nudos tuyos. De saliva. De estar a salvo.
De escuchar los violines y un gato en el tejado.

Aunque sólo sea porque tú, haces que las cosas merezcan la pena.
Sólo con un beso. Con los ojos cerrados.Y de pronto la vida se llena de adjetivos.
No alcanzo a imaginar como sería si...

¿Follamos?

19 de marzo de 2014

Polímeros y bayas del bosque, he ahí.


No tengoté. Tú a mí tampoco.
No tengo té. Ni tú menta.
No tengo, te digo y tú, si acaso.
Pero tengo una espina clavada, que tú me sacas, aunque sea a hostias.

No soy George Cloney. Salta a la vista.
No eres Claudia Shiffer. 
Una ballena blanca, sí. 
Y yo...¿sabes ese tío que siempre muere en las películas?

Pero soy feliz revolcándome contigo en el barro.
Y a ti, los ojos, te brillan como filos de espada.
¿Tenemos que llamarlo x?

No ha sido de repente.
Ni tal vez para siempre.
Pero es tan nuestro, como el pan de cada día.

18 de marzo de 2014

Ossamo


Las cosas se estropean de no usarlas.
Las cosas, de olvidarlas, un día ya no están.
Los te quiero ya no saben a lo mismo.
El amor se evapora. Como un perfume. Barato.
Y el eco de aquello-ello-o-o-o, o el eco,
te anida en la almohada (entre paréntesis), como los pájaros de al alba en el malva,
de siempre la misma mañana.
Sin besos ya ni meremeladas. Sin un sólo mandamiento que cumplir. Sin ganas.
Por eso cada vez que paso por su lado la sonrío, cada vez,
la digo a media luna, le pongo el índice en los labios y,
no,
le digo digas nada no, te muevas. No intentes detenerme.
Y cuando las bragas le llegan al suelo,  ya es sumamente tarde.
Ya somos uno.
Ya se está quemando el pato a la naranja,
o da igual del rin rin del teléfono:
“-Les acaba de tocar un viaje alrededor del mundo”.
¿Y qué? Estamos gravitando.
Aunque seguramente visto desde ahí, parezcamos hojitas en un charco.

12 de marzo de 2014

Te quiero pero


Ciño la retina y así, trabado a tu talle- “cobarde..”, a tu amparo- “cobarde”-,
amaino en tu cuello por fin y me quedo a vivirlo
-a salvo, sin ruidos-,
a dar vueltas contigo como una taza de café capuccino
dentro de un puto microondas, y me adviertes de que amar,
nunca es suficiente.
De que hacen falta manos.
Y un pájaro que cante.
Aprender a quererse como hormigas. Aterrizar.
Que el amor no se dice. Que sólo ocurre.
Que no hay un cuánto. Que para siempre es demasiado, jugar con fuego,
morir en el intento. Dejar que pasen, a nuestro lado,
tantas cosas hermosas mientras tanto.

Que hoy.

Si aún sigues aquí. Si sales ahí afuera, ahora,
a ganar las batallas por mí.




11 de marzo de 2014

11M: Como montar en bicicleta


Bepo se prende a mi falda de flores amarillas,
como una lagartija al sol de las paredes blancas:
“¿Cuándo vuelve papá?”

Su paciencia finita no entiende que “Nunca” es para siempre,
y yo, que agoté los sinónimos todos de la palabra muerte,
no soy capaz si no de, darle vueltas y más vueltas a la sopa,
con una cuchara que jamás saldrá del plato.

Con esos ojos grandes que me excavan,
mi Bepo me duele hasta en los huesos.
Me duele más y peor que las noches que paso,
todavía,
ordenando cajones ordenados,
oliendo ropa suya, buscando un pelo en el lavabo,
hablando con las plantas del balcón del martes que,
enseñé a Bepo a montar en bicicleta,
y de que Bepo,
aún no lo ha olvidado.

Porque montar en bicicleta, nunca se olvida. Y nunca, es para siempre.
Como el 11 de Marzo.
Será porque será como montar en bicicleta, digo yo.
Si no, será porque aquel día, 
los trenes, se comieron a la gente.

10 de marzo de 2014

Lady tacones


Observa detenidamente el ocre de una hoja, seca,
en otoño.
Cierra la mano.
Tú morirás igual: Solo. Crujiendo como un buque, ladrando como un perro.
Porque eres un hijo de puta.

Yo, te quería.