25 de enero de 2015

Caer de pie


He visto comer pollas por una copa más. Por un aumento. Por otra raya. Por una frase en el guión. He visto tíos muy bajitos bajarse de un enorme coche y ajustarse la corbata y decir aquí estoy yo, yo y mis hectáreas de terreno y mis zapatos a medida y mi piscina olímpica, yo, que elijo a dedo quien y quien no, que siempre llevo la razón, que soy un dios al que temer.

Yo. Que sé que no soy nadie y que lloro en la cama porque soy el hombre más solo de este mundo. Yo, que amanece y lo olvido.

La sangre por ejemplo no es nada sin amor. Como si te llamas Alberto. Como si es tu puta madre. Sin abrazos, la sangre sólo es un líquido viscoso.
El roce. El calor. Como el pan. Cada día. La sangre no tiene nada que ver. Es un concepto. No había conceptos antes del hombre y todos sus miedos.

Puede que esté equivocado: pero en algún momento vi una luz. Y de donde venía. Y tomé una decisión. Hubiera sido el mejor comiendo pollas.

Y entonces te pones delante del espejo y te preguntas si eres mejor que otros, y la verdad, es que no lo eres, la verdad, sólo es que has encontrado un camino que seguir. Y caminas. Entre cosas pequeñas que brillan como por ejemplo las manos o un plato de huevos fritos con patatas o un café por la mañana o un beso sin lengua. Y cada día eres un poco más feliz con bastante menos cosas de las que jamás pensaste que alguien podría vivir. Y te preguntas que hiciste tanto tiempo coleccionando mentiras para sentirte mejor o llenándote de rencor porque el mundo no giraba a tu alrededor. Intentado ser alguien. Alguien que no eras. Que ni siquiera quería ser. Pronunciando la palabra libertad como si fuera un caramelo de fresa.

Ahora, después de tanto tiempo, la luz viene de dentro. Sólo tengo que seguir caminando. Aunque a veces duela tanto.





8 comentarios:

  1. Los caminos están ahí para elegirlos, y seguramente este de las cosas pequeñas, de minúsculos detalles y de días monótonos, y que además te hagan feliz, es el camino difícil... los otros rumbos es donde se cae rápido pero mantenernos en pie con dignidad eso es una tarea jodidamente complicada...
    cuando uno ve a su alrededor todo lo que no quiso ver y se hace valer poco.
    Pero cada cual tiene su historia y esa historia es la que hoy nos hace ser quienes somos.

    Como ves nunca me dejas indiferente.

    Besos

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    1. Porque tú eres diferente. Una puerta. Una ventana. Ojos. Algo, ahí dentro.

      Besitos Sandra.

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  2. Sin has visto la luz...
    ...mantenla encendida.

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  3. "No había conceptos antes del hombre y todos sus miedos", qué grande...

    Desde luego que hay algo interior que resuena cada vez con más fuerza. Esa certeza que te libera realmente de una proyección. Vivir, únicamente, sin pretensión alguna, como pez en el agua...el reto es aprender a fluir.

    Besos muchos.

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    1. ¿No crees Lidia que llegar a entender eso puede parecer horrible? La lías gorda, seguro.

      Besito.

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  4. No estás para nada equivocado. Y es una verdadera suerte llegar a ver esa luz, y seguirla.

    Besosmil.

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    1. Suerte, eso es, porque yo soy muy torpe Soco.

      Besitos.

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