23 de marzo de 2015

¿Perdona?


Con tu tarjeta de visita amor, me hago boquillas para porros.
Miro al cielo y no siento una mierda.
Ya no hay conejitos follando ni ballenas ni osos de peluche.
Desde más cerca, nada es lo que parecía.
Desde más viejo, los colores son otros,
y algunas verdades,
se han quedado obsoletas.

Contigo primero fue la gana, verdura mía,
de libar,
de comerte las tetas.
De ir al cine. A comer hamburguesas.
A por el pan todos los días.

De no estar solo.

Luego fueron las ganas del vapor. De ese olor tuyo a casa.
De la ropa doblada en los cajones.

Y aún más después fue este letargo.
Este esperar a que se duerma la ciudad.
Este algo que hubiera estado hirviendo a fuego lento. Esperando, nos.

Y ahora rezar para que no te mueras nunca.
Para que no me falte la mitad.
Y así hasta que oigamos el canto de violines. Hasta el último Vals.
Sin palabras,
justo cuando tengo tanto que decirte.






6 comentarios:

  1. El impulso va enterrándose
    al fondo de los baúles
    y la pasión es un pequeño soplo
    que aviva intermitentes
    luces de emergencia.

    Pero aún nos queda suficiente amor,
    alguno desgastado,
    suficientes ramas para trepar
    en busca del roce de una nube,
    suficiente aliento para gemir
    el latido que me provocas.


    Sí, lo escribí hace unos días.
    y es que el amor es como una montaña rosa.
    el amor absoluto ¿existe?
    no me hagas caso, tengo residuos aun de Birdman rondando-me.

    Besos y abrazos y ale a perdonar.
    Porque quien ama perdona.

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    1. !Aleho¡
      Las venas heladas como cañerías de agua rusa tengo. Ipso Facto me quedo. Todos somos Sandra.
      Pa ti pa mí, esto del amor tiene truco.

      Besitoooooooooooooooooooooooooooo

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  2. Ay, el amor...
    Me podeis decir como se reconoce?...

    Besos

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    1. No. Te puedo decir que es una trampa con lacito a la que acudimos como abejas a la miel con los ojos cerrados. Ese amor. Otros, como el que le tengo a mi osito de peluche, es puro por cojones, por que nadie más va a abandonarle, porque siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado. Otros amores son perros y otros, en especial el que se tiene a los frutos del vientre, son tan inevitables y certeros como la propia muerte.

      Besazo.

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  3. Me quedé en la fase de la ropa doblada en los cajones, no esta hecha para mí (de momento).
    Pero se te lee bonito ;)

    Un abrazo!

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