26 de mayo de 2015

Cuenta hasta diez


 Vale tía, me has domesticado y soy tu zorro y tú, mi rosa y todo eso.

Digilinging dilgilingin dirinririn...

Eso era una guitarra. Por si no lo has entendido.
Ya sabes, uno de esos acordes que usa Tarantino,
antes de mancharlo todo de sangre.

Por cierto, lo de anoche, puf, genial.

¿Te he contado que una vez conocí a Jack Sparrow?
Además fui vagabundo-hubo más de una dama-
suicida, trovador, campeón de boxeo.
Catástrofe, huracán, cría de perro, flor.

Pues sí: también fui flor.

Y Pinocho y el conde-de Montecristo- y, el hombre invisible.

Por eso a veces no me ves.

Me ves, ya no me ves.

Pero cierra los ojos mujer. Pon algo de tu parte.

Que tengo a Jack Nicholson debajo del pellejo.
Que imagino palacios y rutas de la seda detrás de las bragas tendidas al sol.
Que hay tantas estrellas ahí arriba.
Que tú y yo, que tú y yo.

Pero no te preocupes. Tengo la solución.
De cuatro a seis y nueve a una seré un perrito bueno.
De siete a diez y de...

Empecemos de nuevo. Todos los días.

Como dos pájaros de fuego,
o la estela de un avión que cruza el cielo a las ocho de la tarde.





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