19 de junio de 2015

11:35 am


Le di vida a una estatua. Bailé con ella. La besé.
¿Habéis visto una estatua sonreír? Es algo triste. Y bonito a la vez.

Renuncié a mi reinado en favor del príncipe.
Sé que está sano. Que ha terminado la carrera. Aunque no es muy buena persona.

Puse flores en la tumba de mi padre. Un día. Esperé a que lloviera.

Aprendí a escuchar pájaros, piedras, chicharras...

A esquivar las balas, las mentiras, los espejos.

A no matar arañas.

A cuidar de una planta.

A dar de comer a los peces.

A desabotobrochonarme el alma.

A inventarme palabras.

A tener menos miedo.

Todo eso de ahí fuera, no es más grande que yo.




3 comentarios:

  1. Ay, qué bonito!
    ¿Y a amarrarte los cordones de los zapatos?

    Eso es primordial, sino te siguen considerando un niño.
    Besos Billy.
    Me encantó “chicharras”

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  2. A amarrarme los cordones no. Pero fue sin querer queriendo.

    besitos Vivian.

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