4 de junio de 2015

Lo que quede de mí


...de aquella piel tan blanca como la estepa rusa y el pelo tan largo lloviendo en su espalda como un amazonas hasta un mar de pelusas y rizos y sal
más allá del ombligo, nenúfar,
la boca, tan roja y los ojos tan llenos de migas de pan, aquella,
piel de cáscara de huevo, terrón de azúcar, fresca como el agua de un coco, limpia como un juego de sábanas
portuguesas a punto de planchar.

Y un día aquel fuego.
Y al siguiente la quimio.
Y al otro el celofán.

Y aprender a rezar.



6 comentarios:

  1. ...portuguesas a punto de planchar! jaja

    Tus letras nunca sufrirán la quimio... ellas siempre serán una parte preciosa de ti.

    Gracias por regalárnoslas ahora que aun no te rezamos ;-)

    Un besito.

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    1. Gracias a ti María por tener un corazón.

      Besito.

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  2. Pobre, tan bonita que se le veía. Me gustó lo del agua de coco, al leerlo pude imaginar el sabor.
    Bello Billy (lo que has escrito, eh)
    Muacks

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    1. Bella Vivian tú, eh, y tu imaginación, gracias a dios.

      besitooooooooooooooooooooooooooo!!!

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  3. Ni la quimio, ni el celofán borran recuerdos.
    Un abrazo Billy

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    1. Tú sí que sabes. ¿O era que Vales?

      Besitos muchos Sadara.
      Sí, ya sé que he escritpo Sandara.

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