26 de julio de 2015

Sara, Le Fanzine nº 4



-Que pelo tan...ultramarino.

La chica que acaba de sentarse junto a Sara sobre uno de esos taburetes de tres patas en la hamburguesería ha pedido un cuarto de libra de carne con salsa picante, la-más, picante y se llama Alicia.

¿Cómo?

-Me llamo Alicia.

Vale. ¿Y?

-Trabajo ahí al lado. Acabo de salir. Vaya día. Puf. Te he visto otras veces por aquí. ¿Tú eres la chica del nº 11 no?

Sí. La que vive en el ático. La chica que no tiene ganas de hablar. La misma chica que se está preguntando por qué todo el mundo tiene que ser tan, amable.

-Hoy es mi cumpleaños.

Jaque mate. Hoy es el cumpleaños de Alicia. Vaya. Qué suerte.
Opción nº 1: vete, Sara. Ahora.
Opción nº 2: Ya.

Papá y mamá le regalaron un enorme paquete en su octavo cumpleaños. Más grande incluso que ella. Tardó en desatar aquel lazo medio siglo. Se subió a una silla y cuando miro dentro allí estaba: la bicicleta más roja y bonita que había visto nunca. Papá sonreía. Mamá sonreía. La hierba sonreía.
Se abrazó a ellos por las piernas y juntos se quedaron así quietos como un árbol, en mitad del jardín, un rato.
Fue la última vez que abrazó a alguien.

Opción joder, Sara, por qué no te has ido:

-Feliz cumpleaños.

-Oye perdona yo, no te quiero dar el coñazo ¿sabes? Es sólo que, bueno, te he visto y he pensado, vaya, la chica del 11, qué tal si la saludas y...porque la ves comprar todos los días el periódico...la basura...fumarse un cigarro en el balcón...yo...y hace todavía poco, ni un año. Ya no había nada que salvar. Y un día se fue. No sé por qué te cuento todo esto.

¿Porque estás sola Alicia? ¿Porque no vas a comer tarta? ¿Porque las cosas no te han salido muy bien últimamente?

Ahora tendrá que presentarse. Hola, yo soy Sara, vivo en el ático, en el del nº 11. Qué buen día hace. ¿Cuántos cumples? ¿25? Yo los cumplo en septiembre. ¿En que trabajo?: mato gente.

Demasiado complicado.

Y entonces Sara se ha levantado de su taburete y se ha acercado a Alicia y sin decir una sola palabra la ha besado en la boca. Con lengua. 37 segundos.

A mitad de camino del dormitorio de Alicia, Sara ya casi la había desnudado por completo mientras le empotraba contra la pared del pasillo aquellos enormes pechos y le terminaba de tirar con los dedos del pie las bragas hasta el suelo. La foto de Alicia e Isabel se cayo al suelo y se hizo añicos. Ya era hora, pensó Alicia, en el mismo momento en que aquella chica del pelo ultramarino le metía los dos dedos hasta donde a ella le gustaba. Hasta el fondo. Hasta donde todo se olvidaba.

De vuelta a la realidad de una taza de café tras dos horas y media más tarde de retozo y sábanas mojadas, Alicia le preguntó que en qué trabajaba.

-Mato gente.

Alicia está preciosa cuando se ríe.




2 comentarios:

  1. Me está empezando a gustar Sara, espero que nos cuentes mucho de ella.
    Un besito.

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  2. Yo también espero que Sara me cuente muchas cosas suyas.

    Besito Fiticia.

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