30 de julio de 2015

Sara, Le Fanzine nº8


A Sara le gusta ese serial donde el doctor Marschall se pone las botas con Marieta en el cuarto de las penicilinas a espaldas de Graciela. Pobre Graciela. Claro, como ella sólo es enfermera, como el tiempo no ha pasado en vano, como ya hace tanto de...

“-¿Has visto a Marschall, Penélope? Tengo que entregarle este historial.

-Mmmmm...no, no. No le he visto en toda la mañana”.

Claro que le ha visto. Todo el mundo le ha visto.

Mañana más. A la misma hora. Y galletas. De chocolate.



El silencio. El puto silencio y las cortinas meciéndose en el aire. Un cigarrillo, las cuatro de la tarde, las piernas cruzadas y un libro en las manos. Podría ser el paraiso.

-Toc toc toc.

No ha pedido pizza.

-Toc toc toc.

¿Por qué el mundo es tan pequeño?

Y de pronto Sara está mirando por la mirilla de la puerta y viendo a Susi.
Susi es la madre de esa niña. Pero eso Sara todavía no lo sabe. Sabe que es guapa. Que no le importaría seguir un rato más mirándola por la mirilla. Observando sus pechos perfectos y duros y las rodillas por debajo de la falda, y esos zapatos de mujer distraída y ese, maquillaje a las prisas y, joder, Susi, cómo necesitas ir a la peluquería. Pero es guapa. Seguro que huele a limpio.

-Hola- Sí. Huele a limpio-. ¿Tú eres Sara, no? Soy Susi, la vecina de abajo. Y esta es Margarita, mi hija. Me ha dicho que sois muy buenas amigas.

Pequeña zorra...

Margarita está cogida de la mano de su madre y sonríe. Antes de que Sara pueda abrir la boca Susi ya le está contando que la canguro le ha fallado y...que bla bla bla y que va tarde al trabajo. Que serán sólo seis horas. Que por favor. Que por favor. Que no conoce a nadie más en New York. Que tampoco le apetece. Que va a votar a Hillary, claro. Que le duelen los zapatos. Que Margarita es un encanto. No te imaginas lo que es un divorcio. Una nueva ciudad. Un nuevo jefe. Tengo...que... irme.

Y ya no está.

En cambio Margarita está sentada en el sofá. Le cuelgan los pies y los balancea mientras hojea el libro que Sara estaba leyendo:

-No tiene dibujitos.  




3 comentarios:

  1. A mi me pasó exactamente eso y la madre nunca volvió. Debí sospecharlo porque la niña entró en mi casa con una bolsa en la que llevaba un gatito recién nacido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola isabel. Cuenta eso del gato en el saco.

      Besitos.

      Eliminar
  2. Me da rabia que mi comentario aparezca como Iberciber pero no me deja poner mi nombre, soy Isabel Daroca. Un abrazo.

    ResponderEliminar