5 de agosto de 2015

Sara, Le Fanzine nº 14


Alone in the dark, alone in the dark...

En menos de tres meses, Margarita ha hecho de Sara una auténtica amiga favorita.
Hoy han ido al acuario. Las tres. Había muchos peces. Claro; es un acuario.
Y ahora mismo están sentadas en la mesa de un Mac Donals y van a pedir la hamburguesa más grande que haya. Y coca-cola. Y uno de esos juguetes amarillos que dan de regalo. Y de postre, un helado. Y luego: a casa. En coche. Porque Sara se ha comprado un coche. Y ya no tiene el pelo azul. Ahora es rosa. Bueno, es un comienzo. De algo. Aún no sabe de qué.

-Y ese chico, Susi...

-Alan, Sara. Es la tercera vez que me preguntas hoy la misma cosa.

-Sí, Alan, ya ya ya...

-¿Qué?

-Tápate los oídos Margarita.

-¿Otra vez?

-Sí, otra vez. ¿Ya?
Le partiré las piernas, Susi. ¿Entendido? Si ya sabes.

-¿Si no estoy en casa a las doce? ¿Ahora eres mi madre, Sara? Joder, sólo es una cita. Te encantaría. Es, tan simpático.

-Al principio todos son simpáticos.




A veces Margarita se queda a dormir en casa de Sara. Margarita siempre le pide a Sara que le lea. No, ese no. El otro. El que no tiene dibujitos. Seguro que hay besos. En algún sitio entre todas esas letras tiene que haber un beso.

Sara lo encontró dentro de un mueble de cocina. Iba a tirarlo a la basura, pero vio de soslayo en la primera página la palabra secreta. Una de once letras. Con bolígrafo azul, en una esquinita. Y empezó a leer:

“-Dicen que si escuchas el click de una farola, ese día, es que vas a enamorarte. Una que de luz amarilla; nunca blanca...”



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