10 de septiembre de 2015

Dice


Te voy a coger, hija de puta. En algún momento te posarás en algún sitio. Y además he mojado el trapo. No puedo fallar. Te voy a dejar tiesa. Cabrona. ¿Qué os pasa a las moscas? Supongo que tú nunca te harás ese tipo de preguntas. ¿Verdad, mosca? Yo sí. Veras, no es que, Lidia vaya persiguiéndome con un trapo por ahí; pero no sabes cómo me toca los cojones. Joder. ¿Sabes cuántas veces hay que decirle a una mujer que no cuando algo se le mete en la cabeza? Yo como mierda, mosca. Igual que tú. Con Lidia no hay manera. Tiene que ser lo que ella diga. Como es tan guapa...Ahora se le ha metido en la cabeza que quiere estudiar. “Tienes 79 años, Lidia”, le digo. ¿No? Tienes artrosis, Lidia, tienes, una válvula puesta, tienes, la operación de la cadera, la placa del tobillo, y una plaza de garaje para el andador. Lidia, tienes que cuidarte. No puedes coger un autobús todos los días al colegio. Yo te leeré. Te lo prometo. Te diré dónde estaba Alejandría y cuál es ese río y el nombre de todos los pájaros que he visto en el campo. Si te enfermas y te pones malita y te mueres quién, Lidia, le digo, quién me va a querer. ¿Y sabes qué hace, mosca? Sonreír. Y entonces me mata. “Ahora que los niños ya son grandes”, dice. Que la casa está pagada. Que queda poco. Para todo. Porque yo una vez fui chica, dice. Y no hice tantas cosas, dice, tantas cosas. La guerra, Avelino, que era muy mala, no sé si te acuerdas, dice.




3 comentarios:

  1. Nunca es tarde si la dicha es buena y el saber no ocupa lugar. ;)
    Besito, Billy, besito.

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  2. Por una vez estoy de acuerdo: el saber debería entrar en las aulas...

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