16 de septiembre de 2015

Lejos de casa



“Olivia Harley, eres la chica más bonita de aquí hasta Pensilvania”

Y ella me besaba la boca con aquello tan fresco, tan rosa, tan bueno.

“Tengo dos entradas para ver a Ritchie Valens”

Y se enroscaba como una salamandra a mis costillas
y me mordía las orejas y
gritaba
como una loca
que yo era su pequeño colibrí, su perrito adoptado, su flor de plástico.

Nunca la entendí.
Lo intenté. Cientos de veces.

Llevar a Olivia por la calle del brazo y tener la sensación
de que todo el mundo te envidiaba.
Echar otra moneda en la máquina de discos y bailar otra canción.
Ver salir el sol.
Desayunar en algún bar de carretera donde nunca antes hubiéramos estado.

Éramos hermosos como pájaros.
Sabíamos vivir en la cuneta.
Hubiera jurado que el mundo era nuestro.

Olivia fue reina del baile en Oklahoma.
Parecía una princesa. Hasta hizo un discurso:
“ ...y no olvidaros de que todos tenemos que morir algún día”.

Tenía un gato.
Se llamaba Sálomon.  



6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Son precios que hay que....

      Besos Pilar. María. P. R. M...

      Dios mío...

      Eliminar
  2. Los hombres no acabáis de entender a las mujeres, eh? Bueno, eso hace todo más interesante.
    Bonita historia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En realidad es muy Fácil Celia: los hombres son hombres, y las mujeres mujeres.

      Besito.

      Eliminar
  3. La tentación empieza por aquello que no podemos entender.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Anda que no! Cuanto más inaccesible, peor.

      Abrazote Mail.

      Eliminar