21 de septiembre de 2015

Superficial y pasajero


-¿Lo ha entendido, soldado?

-¡Sí, señor!

-¿Sí señor qué?

-¡La palabra Esperanza es mi única amiga. No me separaré nunca de ella. Será como las tetas de mi novia, será como mi propio culo, señor!

-¿De dónde eres, soldado?

-De...

-Me la pela de dónde seas. Seguro que sólo hay pusilánimes y vacas. Y no veo ninguna vaca por aquí. Y seguro que ahora mismo tienes los huevos de corbata. ¿No es así soldado? ¡100 flexiones! ¡Ya!

-Pero señor...

-¿Vas a preguntarme por qué, hombrecito? Porque me sale de los cojones. “Pero” es tu palabra favorita ¿verdad? Cuando acabe contigo la palabra imposible habrá desaparecido de tu diccionario. ¿Ibas a decir algo, hombrecito?

-¡No, señor!

-Si alguno de vosotros cree que estoy siendo demasiado duro con el chico puede ahorrarse deshacer las maletas y salir cagando leches de mi pelotón, ahora. ¿Nadie? Está bien...No sé de qué coño habéis salido; pero os aseguro que os van a dar ganas de volver a él.
¿Cuántas flexiones llevas, soldado?

-¡57, señor!

-¿Duele?

-¡Duele muchísimo señor!

-¡No me mires cuando te hablo maldito hijo de puta! Hasta que no aprendas a hacer algo sin dudarlo para mí no eres más que un trozo de mierda. ¿Nadie va a decir nada? Veis como un puto sargento al que no conocéis de una puta mierda humilla a este tío ¿y nadie va a decir nada? ¡100 flexiones! ¡Todo el mundo! ¡Os juro por la zorra de mi madre que voy a hacer de vosotros unos auténticos hijos de puta capaz de cualquier cosa!




6 comentarios:

  1. Jamás entendí tanta humillación. Es de enfermos. Odio ese mundo militar, yo a ese tío le pegaba una hostia y me piraba. Bueno, me harian consejo de guerra, pero igual.
    Besos

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  2. El lavado de cerebro en su versión más ruda.
    Besito.

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  3. Pusilánimes y poetas milicianos con ojos de vaca... Te lo voy a decir claro, Billy; al sargento, cuando llega a casa y ve a su mujer, se le ponen los huevos de corbata y piensa que sería mejor que le diera por el culo toda la compañía y la oficialidad entera. Detrás de un corazón de hierro hay un bebé mojigato, con los pañales sucios, llorando por su mamá. Hay dos maneras de ganarse la hombría: con flexiones o con reflexiones.

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    Respuestas
    1. O sea, que la que manda es la sargenta. Un tópico real como el Betadine yodado.

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