27 de octubre de 2015

(...) 2


Que no era humano: “No soy de este planeta”. Que su verdadero nombre no tenía traducción en la tierra;“pero puedes llamarme Raúl”. Que tenía cuarenta y, aunque eso no importaba porque aquello sólo era un disfraz, una carcasa, un traje, y de todos modos, el tiempo era algo que no le preocupaba lo más mínimo, por la sencilla razón de que simplemente no existía. Que su nave espacial había sufrido un accidente en una misión de exploración y había terminado aquí, al pie de esa máquina, y con aquella barba de tres días y todos esos pelos en el pecho. Que vendrían a por él. Algún día. Que mientras tanto, el plan era pasar lo más desapercibido posible. “Lo entiendes”.

Y se puso los tapones en los oídos.

Yolanda hubiera jurado que no le vio abrir la boca.

El café estaba frío.



7 comentarios:

  1. No! jaja ( así le hubiera respondido yo :-)
    empieza de nuevo, más despacito y cuéntame detalles ... tb yo soy marciana, a lo mejor somos primos ;-)
    Me gusta el café solo, largo, sin azúcar y preferiblemente caliente pero tb lo tomo frío, lo he llegado a tomar de estos de polvos Nescafé y agua del grifo cuando estudiaba de madrugada y no tenía cocina a mi disposición!


    Me pone feliz venir a verte! .. de verdad :-)

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  2. ¿Por qué ya no viene a verte RAUL... ( el otro marciano de aquí )? le gustaría leer q le recuerdas ;)... ¿tú crees que se parecerá a este Raul? ... así peludo, como tú le describes jajaja

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  3. Lo de Raúl es sólo un nombre.
    Y por supuesto me alegra que seas feliz. Pareces feliz. Espero que sea verdad.

    Besitos María.

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  4. La verdad es que, con lo que le cuesta a veces a uno lograr cierto grado de invisibilidad que venga de repente alguien y te lo desmonte... Pff, menuda faena. Lo de que encima chantagee a la de RRHH para enterarse de dónde vive... pobre marciano.

    (¿de verdad que no tenías pensado seguir escribiéndolo?)

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    1. La verdad es que era en un principio era un relatito cerrado; pero bueno, me encanta que los personajes reclamen una vida, aunque den tanto trabajo.

      Besitos Fic.

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  5. Lo de los pelos en el pecho me parece sospechoso aunque el nombre podría pasar perfectamente desapercibido. No hablar nada no es una costumbre terrestre, pero creo que por eso mismo no pondría ninguna objeción a un buen polvo interestelar.

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