28 de octubre de 2015

(...) 5


Imagina que abres la puerta de tu casa y te salta un gato en la cara. No he querido decir eso. Imagina que abres la puerta de tu casa y en vez de al pizzero te encuentras un beso. Que una chica bonita se aferra a tu cuello como si tu cuello fuera la única puta cosa en el mundo que todavía importara algo para ella, una chica que huele a limones, que lleva los labios color por favor y una rana sujetándole la cola de caballo y un aliento que te sabe a poco si no te da más, más de eso caliente como el té de las cinco de la tarde. Imagina abril. Así, con los ojos cerrados y su lengua buscando tu lengua y sus manos tu espalda y su única teta estrujándose contra tu pecho y su pierna derecha metida entre las tuyas, y todo, en tres segundos.
¿Qué harías tú?
Nada. Una mierda harías.
Porque nunca te has montado en un tren como ese. Tu corazón no se había puesto a 180 km por hora en tres segundos desde nunca. Porque lo único que sabes del amor es que cada vez quieres saber menos del amor, dejar que pase, y que le toque a otro los huevos. No haces nada. Te dejas llevar. Lo llamas un sueño. Te has vuelto loco. Y ella también. Y en tres segundos, le das un repaso a tu asco de vida y no hay, ni un solo momento como este.

-Creí que no comías. Y menos pizza. Como eres extraterrestre y nunca paras a almorzar en el trabajo.

-Intento pasar desapercibido. Y ya estaba encargada. Ya te lo dije: mi contacto con los humanos debe reducirse a un mínimo aceptable para mi propia supervivencia. Y sí, este cuerpo necesita comer. Al principio me resultaba algo asqueroso. Meterse cosas muertas en la boca...¿por qué sonríes?

-Eres gracioso.

-Porque no me crees.

-Puedo hacer que te creo. Si quiero. Y creo que quiero. Aunque no me vendría mal una prueba.

-¿De qué?

-De que eres un extraterrestre.

-¿Es lo que hicisteis con Jesucristo, no? Le conocí. No era mal tipo. Un artefacto genial de marketing, un verdadero engendro político.
No voy por ahí separando el agua de los mares. Y podría ser tu padre. O un psicópata.

-¿Estás diciendo que tienes 2000 años?

-3456 de vuestros años exactamente.

-¿Sabes lo que creo yo?

-No me interesa. Sólo te he dejado entrar porque has amenazado con gritar en medio de la calle. Debe ocurrirte algo en la cabeza. Una de esas estúpidas enfermedades contraídas a lo largo de una, en tu caso no tan larga vida de equivocaciones. Creo que lo llaman la he cagado y ya me importa todo dos carajos. En cuanto todo esto se desinfle te irás llorando por esa puerta y maldiciendo la hora en que decidiste saltar al vació una vez más como una niña tonta y...

Yolanda desnuda es como un yogur de fresa.



8 comentarios:

  1. Es un extraterrestre. Me encanta, ¿3456 años? La de cosas que me iba a tener que contar.
    Porque... ¿lo es, no?
    Besines

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  2. ¿Cuántos años lleva sin probar ninguna cosa viva? Un animal bípedo como Yolanda es un palpitante tentempié de deseo. Todo en ella palpita y Raúl, con su único testículo de 3456 años, la puede hacer inconscientemente dichosa hasta llenar su fresa de nata.

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    1. Eso me ha encantado. Nada más cerca de sus realidades.

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  3. Ootro MÁGICO sartenazo de los tuyo!
    En positivo TODO el texto! En negativo ( pobre Yolanda después de su entrada triunfal y lo feliz que le hizo -todo el mundo sueña con algo así- …. ¿cómo puede contestarle taaan mal? …


    (Ella) -¿Sabes lo que creo yo?

    -No me interesa. …. Bla, bla, bla ….

    Menos mal que al final el yogurt de fresa le tapó su bocaza! cómo son los marcianos de Plutón xD! jaja menos mal que siempre tendremos a nuestro Raul ahí al final matizano con su habitual habilidad repostera jaja!

    Muuchos besos para todos y feliz jueves! …
    Vine a comerme la fresa antes de salir pitando, meencantan las fresas… solas (SIN nada;)

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    1. Me ha dicho un pajarito que eres una mecenas que va por ahí con el corazón en la mano ayudando a viejos lobos de Mar...

      Gracias María. Flipo. Del verbo flipar.

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  4. Todo es mágico hasta que dejamos de poner nata en los postres.

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