29 de octubre de 2015

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¿Puede un extraterrestre sucumbir a los encantos de una mujer que te agarra la mano y la pone en su única teta mientras te mira a los ojos con los ojos más bonitos que debe de haber en centenares de galaxias y te dice en susurros que la vida, es esto Raúl, tu polla en mi mano y esas ganas que tienes aquí dentro, conmigo, a salvo?

Lo que pasó fue que Raúl se quedó en medio del salón con un trozo de pizza peperoni en una mano y la boca tan abierta como las obras del metro, mientras Yolanda se fue acercando como un gato paso a paso a él y él pudo sentir como le resbalaba la camisa por la espalda que Yolanda iba desabotonando, por la espalda, sus manos suaves como plumas y sus besos por la espalda, por la espalda las navajas de su amor abriéndole en canal la carne, lo rojo por la espalda y desangrarse allí mismo en mitad del salón, blanco como estaba del miedo que le daba ser feliz, y rezando al mismo tiempo para que nada le arrebatara aquel momento.
Lo que pasó fue que Raúl se hizo pequeño. Que se hundió entre aquellos brazos como una piedra en el agua. Que se rindió a tanta caricia. Que ya no se acordaba. De lo tibias que eran. De cuánto le faltaban. De que el tiempo, a pesar de que a él no le importara en absoluto, tal vez sí existiera.

Pasó que cuatro horas más tarde por fin cayeron muertos, destrozados por aquella metralla sobre un campo de sábanas blancas sin buscar una sola respuesta a ninguna de todas aquellas preguntas.






8 comentarios:

  1. Yolanda sabe como se hunden las piedras en los charcos y ya no hay aburrimiento entre las desposadas profundidades. Cuatro horas después, en el campo de batalla, sólo había dos muertos de amor con la polla en los los ovarios anestesiados y esas ganas de jugar a la procreación de las especies. Los extraterrestres se reproducen por esporas como hongos luminosos y Yolanda se creyó embarazada por un ascomiceto, no tenía siquiera un fungicida a mano para deshacerse del micelio pero en su corazón deseaba un cachorro de otoño, bellotas y lluvia cobriza.

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  2. A Yolanda le da tan igual de tantas cosas que ya no se acuerda de qué. En cuanto a Raúl, extraterrestre o no, tonto no será tanto y seguro que se agarra en el último momento a ese tren que se le ha escapado tantas veces. un regalo es un regalo. Hay que ser muy cabrón para no abrirlo siquiera.

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  3. Estáis para que os encierren, jajaja. Pero muy buenos ambos textos, el de Raúl tampoco tiene "pierde".
    Besos

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    1. Si esto es papasarselobien, Celia. Pues eso. Que nos alegramos todos.

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  4. Hola Billy!!!!!
    Me he leído toda la historia de Yolanda y Raúl y me ha parecido como muy real. Sí, ya sé, que es sólo una historia, pero existen "Yolandas" que su vida da un vuelco, que busca, sentir, que busca ser amada, que no le importa dar el primer paso ni ponerse en evidencia, que sabe lo que quiere en ese momento y va a por ello, sin importar el mañana, que se entrega totalmente sin pedir nada. Y existen "Raúles", que no quieren complicarse la vida, que han podido sufrir desengaños y se han encerrados en sí mismos, que quieren pasar desapercibidos, invisibles ante la mirada de los demás y no quieren arriesgarse, que tienen miedo de amar y de pronto estos dos polos opuestos, se atraen. Ella no ceja en su empeño y él no puede resistirse más y lo que es mejor, no quiere resistirse ante esta mujer que se entrega, dándolo todo. Y sus miedos se desvanecen, dos cuerpos que se unen, sin importarles nada más que ellos mismos y su ardiente deseo de entrega, de amor, de pasión. La vida es eso, sentir que eres parte de otro ser y ser felices, aunque sea unos momentos.
    Te felicito, Billy, por tu forma de contar esta historia; magnífica, emotiva, sensual, rabiosamente tierna, me ha gustado muchísimo!!!! Felicidades!!!!!!!
    Un beso!!!!!!!

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    1. Coño, estrella, eso que has hecho es ina sipnosis en toda regla de la historia, vamos, cuéntala tú si eso....jajaja.
      Lo has descrito perfecto, se ve que se me ve el plumero. la parte que me gusta, es que por mucho que veas, todavía cabe la posibilidad de que Raúl sea un auténtico extraterrestre. Mola.

      besitos.

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  5. Y entonces Raúl se sintió más humano que nunca y sintió miedo de tanta activación nerviosa, de eso que llaman "placer" y de un algo más que no sabía catalogar al mirarla, cuatro horas después, agotada y sonriente al otro lado de la cama.
    Y, por un momento, se descubrió pensando que no se estaba tan mal en ese planeta y que si al final no mandasen un transporte desde la nave nodriza... ;)

    Besito, Billy. Me está encantando.

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    1. Veo que no creéis en los ovnis.

      Besitos Fic.

      A ver qué va saliendo.

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