23 de noviembre de 2015

Lo escarpado


Hay un salvaje en mí que nos gusta a los dos, la diferencia, es que yo no lo niego. Un animal que te muerde hasta dejarte la marca de los dientes, una flor grana, mi huella. De mi paso por ti. Duele, claro; pero cada vez que te miras al espejo y ves que estuve allí, me quieres. Que yo lo sé. Porque querer se olvida, se olvida con el tiempo si no lo prácticas, se seca, se embebe, y termina oliendo a agrio de no usarlo, como un bote de leche o una lata de tomate. De no decir te quiero, aunque sea a mordiscos. Por eso salgo a cazar cuando estás desprevenida, a tus cosas, pajarito en la rama, ñam, ñam, y a mi antojo, me acerco disfrutando-por la espalda-, ya del sabor de allá donde te hinque los dientes a traición. Que sí, que duele, que ya los has dicho. Que mi puta madre. También. Que por qué no me pillo yo los huevos con la puerta del coche. Que no sé qué manera es esa de querer. También los has dicho. Cientos de veces. Porque tú no te ves. Tiemblas. Y no es de miedo, te, estremeces, como cuando un frío se te cuela por debajo de la ropa, y, te revuelves como un gato y con las uñas afiladas me buscas los ojos, zas, zas,zas. Por poco.
Porque tú no te ves, encendida como una lamparita blasfemando que soy un no sé qué, un lo otro, de lo peor, vamos, que hay sobre el planeta tierra. Que no sabes qué haces conmigo. Bruto. Cabrón. Que me haces daño.

Sólo un poquito.





10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Lo de salvaje seguro, lo otro, no estoy tan seguro.

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  2. Si los dos os acostumbráis a esas maneras, a la flor grana le saldrán cardenales y los besos serán mordiscos a labio partido y con las encías ensangrentadas. Si os acostumbráis a blasfemar siempre será mejor "bruto y cabrón" que "indolente y lacio".
    Con todo esto me acuerdo de la letra de una canción de Rocío Jurásico: se nos rompió el amor de tanto usarlo (que yo suelo traducir por "se nos rompió el condón de tanto usarlo").

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  3. Ese dolor justo que nos estremece. Te salió la vena Sade o qué? Si es justito está bien es ese no lo hagas que me muero de ganas. Pero donde está el límite, hay quienes lo sobrepasan y comienzan con el mordisquito y acaban cogidos con pinzas de la ropa en lo alto de la lampara, amordazado y a latigazo limpio.
    Así que sólo un poquito... saquemos a pasear a la bestia.

    Mordisquitos... Niño

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  4. Tiene su cosa, a veces, Mail, se revuelve y te da una hostia donde te coja. En el riesgo está el gusto.

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    1. En estos juegos a uno le tiene que gustar dar y al otro recibir, pues de lo contrario no ganaremos para tendales ni para lámparas. Si hablamos de sexo todo puede ser lícito pero en el amor el látigo no quiere castigar.

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    2. En el juego del sexo vale lo que consensuado se permite. Pero sigo pensando que quienes necesitan dolor para recibir placer muy bien de la azotea no están.
      Quienes llevan todas sus fantasías a la realidad tal vez dejan de ser tan atrayentes

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  5. Es que debe de estar riquísima, por eso es imposible no incarle el diente...
    Besos.

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