21 de noviembre de 2015

¿Subes?


Se ha dejado las gafas encima de la mesa de la cocina. Esas gafas. Las de todo es de color de rosa. La de “Mira cómo sonrío mientras tú te devoras el hígado.. total, por un plato roto”.

Esas.

Piso sólo las baldosas negras porque ahí no se notan las huellas y está recién fregado. Miro a los lados. Me las meto en el bolsillo y salgo de allí como si hubiera robado la Gioconda.

A simple vista son unas gafas normales. Me las pongo. Y veo lo mismo. Veo como desaparece el Amazonas. Las ballenas. Los icebergs. Los bares de toda la vida. Las abejas. Los buenos días, los que aproveche, los cuenta conmigo, los me alegro por ti. Unas gafas normales. Todo sigue igual. Aquel barco a lo lejos que se llama Esperanza; las fronteras creciendo como hiedra en los mapas; la basura espacial; las Babilonias; el nombre de Dios. Tan en vano.

Vaya mierda de gafas.

Las vuelvo a dejar donde estaban. Justo a tiempo:

-¿Has visto mis gafas?

-Creo que están encima de la mesa de la cocina.

Y va, y se las pone, y vuelve diciendo que hoy, es un día especial:

-¿Y eso por qué?

-Porque es lunes. 23 de noviembre del año dos mil quince. Nunca más habrá un día como este.

Asomo la cabeza por la ventana. Está nublado. Como todos los lunes.

Dice que da igual, que hoy es el día internacional de tú y yo. Que en vez de andarme todo el tiempo arreglando el mundo por qué no le arreglo la lámpara del baño. Dice que si llueve, me ahorraré regar las macetas, o que iremos en un barquito de papel de charco en charco. ¿Adónde?, le pregunto. “Al súper, porque no hay huevos”. Y porque yo la quiero mucho. La quiero tanto que la empujaría al fondo del Cañon del Colorado. La quiero tanto que le cortaría los codos por la noche para que no me los metiera en las costillas cuando está dormida, y la cama, se queda pequeña para tanta mujer. Y me dan ganas de coger las putas gafas de la mesita de noche y saltar encima hasta hacerlas añicos. Porque la envidio. Porque me muerdo las uñas. Hasta estuve a punto de hacerle un muñeco budú y pincharlo con muchas agujas. Lo que pasa es que después, pienso, y dónde iré. ¿A qué planeta? Y además me he acostumbrado a qué saben sus tetas y sus croquetas de pollo y sus tú puedes. Y como es un espejo, cuando me miro, me veo guapo.





16 comentarios:

  1. Una vez me invitaron a entrar en un piso pero me hicieron descalzar, afortunadamente les intoxiqué el ambiente y fui dejando pelusas de disconformidad, mocos de propagación, gases prodigiosos, piel de ofidio, caspa, seborrea, la costra de una herida purulenta, cuatro pelos del cogote, media uña del dedo gordo, algo de saliva al hablar, cerumen de oreja, lágrima de cebolla, aliento de rana, pestaña de colibrí... Nos sentamos en un sillón debidamente plastificado, pero mi transpiración les ofrendo sudor y sebo de culo mantecoso (todo para los quisquillosos). Cuando salí de allí les dejé toda la basura en su hogar y me calcé los zapatos limpios.

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    1. Habría que verte poniendo de tu parte. Miedo me das.

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  2. Billy, no importa el tamaño de una mujer, empequeñecen en los brazos de un hombre. Tetas y croquetas son el mejor aliciente para compartir la cama (¡cómo vas a tirar la comida al Gran Cañón, puede que un día tengas hambre y no puedas mirarte al espejo!).

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  3. ''Y como es un espejo, cuando me miro, me veo guapo''... qué gusto.

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    1. Pero lo del cañón del Colorado también es verdad.

      besito ojos bonitos.

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    2. Claro que es verdad, colorado de ver la ambición de unos pechos caer en vuelo libre hasta el plateado meandro.

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    1. Surfear por las letras, vaya, en bikini y con un Margarita en la mano y una llamada perdida de Robert de Niro.

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  5. Lo bueno de habernos instalado en tu casa como ocupas es que ya sabemos que este que busca las gafas “anti dolor de ojos y corazón”, se llama Trento, es rubio como el trigo, vive con su querida gordita en el piso 32, puerta B, no les funciona el timbre y tiene un apetito voraz ;)


    Y vale! hace un poco de frío pero nos subimos a la ola ¿ cabemos todos verdad? ...Mmuaaaks!

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    1. Alquilamos un autobús, como esos que ponen para ir a las bodas en el quinto pino. Y nos presentamos en la boda en calzoncillos si hace falta, todo sea por dar un do de pecho.

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  6. eres un crack. voy a seguir con el paseíto

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    1. Gracias por pasar Alex. Te veo bien, Lo que te veo. Abrazo.

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  7. Jo Billy, qué bien sienta volver y encontrarte. Besito.

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