1 de noviembre de 2015

The Lovers



A veces me siento como si tuviera la cabeza metida en un cubo de mierda y no pudiera respirar y, me hundo al borde de una depresión, me rindo, me ahogo, porque la vida aprieta y quiero morirme porque no le encuentro sentido a nada o simplemente tal vez no lo tenga. Porque los tomates no saben a tomates, ni las flores huelen y sólo queda en el mundo un rinoceronte blanco; porque Damián me gritó muchas veces muchas cosas feas a la cara demasiado tiempo hasta que me divorcié y todavía, me acuerdo, todos los días. Porque siempre que pongo la lavadora llueve, porque el seguro no me pasa las medicinas de Antoñito y Antoñito se tiene que tomar esas medicinas o se seca como una flor sin agua en un jarrón y tose mucho y tiene vómitos. Se la tiene que tomar. Todos los días. A veces me desinflo y me quiero comer un bote entero de pastillas, me quedo, mirándolo, ahí, sobre la mesita. Son para dormir. Pienso cómo será dormir tanto. A veces, soy una auténtica cobarde, un capitán que abandona su barco, una desertora. A veces. Porque cada vez trabajo más y gano menos y el banco siempre dice no, no, no; porque se ha estropeado la nevera y vale más arreglarla que una nueva. Porque cumplí años sin ganas. Ni siquiera soplé. Y al final la vela se apagó sola. Y tenía tantos deseos que pedir, que no pedí ninguno. Porque tres hijos son tres bocas y seis pies que usan calcetines de invierno y, Marisa ya está grande y tiene, por lo visto personalidad y no quiere la ropa de su hermana; porque mi jefe me amenaza con echarme a la calle si otra vez llego tarde. Porque llego tarde. A todos sitios. Porque no sé multiplicarme. Porque tengo dos manos. Porque soy humana, joder, porque a veces soy humana.

Entonces entro en la habitación de Antoñito a darle un beso de buenas noches-si no vomita, si no se casi muere-, y apago la luz sin acordarme de que Antoñito todavía tiene miedo a la oscuridad, y Antoñito me dice “Mamá, la luz”, y vuelvo a encenderla y Antoñito me mira con una sonrisa dibujada en la cara y las piernas, me tiemblan de pensar que le faltara luz a mi Antoñito. Después voy a poner paz en el cuarto de las niñas porque andan peleando todavía a las tantas por una falda lila que hace juego con yo no sé qué, y les digo que se quieran, que qué van a hacer el día que yo falte, que cómo se las van a apañar, si no saben hacer ni un huevo frito. Y entonces me abrazan. Me dicen que soy... Que cuantas tonterías, digo últimamente. Que quién va ha hacer la tarta de manzana. Que soy inmortal.

Y casi a oscuras me tiro al sofá como a un precipicio y lloro y lloro y lloro casi a oscuras porque estoy muy muy muy cansada y las fuerzas, me abandonan como se abandona a un perro en mitad de la calle.

Mañana llegaré tarde al trabajo porque Margarita tiene cita en el dentista y llegaré tarde al dentista porque tengo que dejar echa la comida o llegaré tarde a la reunión de padres de alumnos a mediodía.

Desde aquí les escucho respirar. Y merece la pena, aunque no se me ocurra cómo hacer de mañana un día más, y por fin cierro los ojos y en lo último que pienso, es en que soy inmortal.







20 comentarios:

  1. Un precioso homenaje a todas esas personas que se multiplican como si tuvieran tres o cuatro clones para llegar a todo. A menudo sin darse cuenta de lo muchísimo que hacen.
    Besos.

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  2. si es que muero por tanta cercanía y por esa empatía que tienes creando personajes,
    que tal vez sea la vecina, o la lectora, o a del diario de Patricia...
    Emocionas Billy, ...
    y juraría haberte leído este texto antes.

    Besos y gracias

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    1. No, es nuevo, sólo otra forma de decir lo mismo.

      Besito Sandara.

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  3. Un ángel sin alas me recomendó descubrirte.
    Hoy quiero ser el abrazo q te arrope por las noches... Para regenerar tu inmortalidad

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    1. Gracias Fer, se intenta uno regenerar sí. ¿Hay otra manera?

      Besito.

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  4. Y pensar que hay mujeres que su día a día es así....
    ¿echa?.

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    1. Oh mierda, sí, hecha sin h. Vale. Lo vamos a dejar como está para que todo el mundo sepa que soy de carne y hueso.

      Besito Pséudo.

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  5. ...sí, pensar que un ejército de heroínas anónimas son protagonistas reales de este estremecedor y bello testimonio...

    aliento y abrazo para todas ellas, gracias Billy

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  6. Como la vida misma...

    El problema de la inmortalidad es que asfixia. Hay que tener mogollón de energía para centrarse en la parte buena. Personas con superpoderes, desde luego.

    Un besazo¡¡

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    1. Hola Lidia bonita.

      Sois mujeres, joder, sois invencibles, sois la puta caña. A vuestro lado los hombres son como mascotas.
      Si alguien puede, sois vosotras.

      Besito antiquísimo.

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  7. Hasta rinoceronte blanco valdría para cualquiera .. cualquiera que esté hundido en ... la nada de nada pero... Llegó Damián y te convertiste en ella (como dice Sandra empalizas tanto con tus personajes que te vuelves ellos y...) aquí te salen tetas y bolsas bajo los ojos de no dormir y tristeza, la raíz de tu pelo necesita desde hace cinco meses pasar por la pelu para que le pongan tinte ( tienes melenita;) y no tienes cintura y tus piernas están hinchadas y... dan ganas de estrujarte de pena y para darte ánimos... a todas ellas las debería estrujar alguien cada día antes de salir a la calle... quizá Antoñito... ¿ a que vas a hacer que Antoñito la quiera a morir ?... todas estas mujeres necesitan eso como mínimo y si no es aquí, en el cielo... si existe...
    Para ellas es obligatorio que exista ¿ enterado Dios ? .. yo sé que se hace el longuis pero escucha ;))


    Dos besos... esta vez os los habéis ganado .. ambos !.. ale! ya puedes cambiarte y volver en ti !

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    1. Es verdad. Me hago el longuis. Pero escucho.

      Besitos María.

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  8. jajaja empalizas! ... EMPATIZAS.. vale! merezco una paliza, sí ;)

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  9. Es cierto, la inmortalidad no sopla velas y cada vez se hace más difícil ponerse los calcetines de invierno porque resulta que la humanidad está enferma, enferma de irrealidades.

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    1. Exactamente eso es lo que pasa en el mundo, la irrealidad. De risa. Huxley tenía razón.

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