11 de diciembre de 2015

Otros horizontes



Además vivo en Ukabuca, que es el país de lo que a mí me da la gana. Para eso lo inventé. Para escapar de las facturas de la luz y el trabajo precario y la dermatitis. De la gente que no da los buenos días y los caminos sembrados de mierda de perro. Al principio era un planeta de trocitos de nuez y mermelada. De naranja claro. Pero me lo comí, porque me encantan los dulces y me encanta no resistirme a las tentaciones, como la vez que crucé el mar sólo para darle un beso a una sirena o la otra que viví en una cueva durante cierto tiempo alimentándome sólo de tapones de cerveza.

Aquello es Santa Marta. Un sitio que no aparece en los mapas. A veces me dejo caer por allí. Hay gente muy rara, pero ponen el mejor café del mundo y huele a jazmines junto al río.

Al principio iba a Ukabuca en una nave espacial; pero un día, conseguí coger el planeta con dos dedos, del cielo, y me lo metí por la oreja hasta el cerebro sin pensarlo. Desde entonces está ahí. Por eso cuando alguien reclama mi atención, y parece que no estoy, a lo mejor es que me pilla al Sur, donde está el mar, el mar más azul que hayáis visto en la vida.

Así que he conseguido vivir entre dos mundos sin huir de ninguno. En uno veo por la tele cómo la cicilización se va a la mierda un día sí y otro también, y en el otro, me dejo seducir por las olas, o hablo con las ranas de que no siempre quise ser mejor persona, no hasta que ya no quedaba ningún plato por romper.
Sr silencio es muy amable. Y además fuma.

Aunque Ukabuca nunca fue perfecto. No soy tan tonto. Y también llueve. Y me gusta así, con sus más y sus menos, porque al final, los problemas siempre están dentro de nosotros, vayamos donde vayamos o tomemos el camino que tomemos. Así que es sólo sentarse a mirar en la terraza del Brillante cómo juegan las niñas a la comba. Pasear por la orilla y silbar una canción. Tumbarse sobre el césped a esperar las estrellas.
Recuperar la esperanza y volver fuerte como un toro a bregar con la puta realidad.

Antes me drogaba; pero era muy caro.





14 comentarios:

  1. Mejor Ukabuca que cualquier droga, es más barato y más sano, seguro. Además estos viajes nos los cuentas bonito y lo otro... no sé cómo nos lo contarías. Besitos.

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  2. ¡Me puedo mudar Billy?
    Quiero ir ahí, especialmente porque no hay mierda de perros!

    Besos.

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  3. He dejado en la puerta un saco de besitos...

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    1. jaja lo sabía, sabía que eras ho, ho,... feliz Navidad! no llevarás traje rojo, ni barba blanca pero hasta Ukabuka se merece uno... ¿para que drogarse si llevamos alucinógenos de serie ? ;)

      Vale! me llevo dos besitos de fresa y te dejo cuatro de chocolate... bueno no, cuatro docenas... que lleguen para todos! ... ah! y os dejo café preparado por si ;)

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    2. Papa Noel se enrolla. Ojalá fuera Papá Noel. Ni te imaginas la de cosas que haría.

      Besitos.

      Y un bocadillo de jamón.

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  4. Y así es Billy y así se lo hemos contado. Lleva en cada uno de sus bolsillos el planeta que le apetezca y lo mejor de todo que no invita a transitar su órbita y además sin cobrar entrada....
    Por eso me gusta Ukabuka y es de los lugares que me atraen aun cuando la distancia me secuestra y me aleja de estos mundos. Pero Billy no sólo transita lugares sin memoria e imagina un mundo donde todo es mejor que mucho y más que más Billy también observa y mira donde nadie quiere mirar y su Pepito Grillo nos hace ser conscientes.

    Besicos pa'tos os muakk muakk

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    1. P.d. Los efectos secundarios están dando sus frutos jjjjj (otra vez el puto risitas) cada cual tiene sus secuelas y como ves mis sinsen son de algún origen tal vez algo verde

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    2. Me encanta cómo ese algo invisible y catódico conecta a la gente. de algún modo que consideramos importante, aunque sólo sea un momento.

      besito. Único. Pequeñito.

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  5. Si no hay mierda de perro y no la puedo pisar con los pies descalzos, ni pasearla por las estancias de mis allegados, es un lugar muy triste y debe oler muy bien; casi a bálsamo de incienso y escapulario de bendiciones (bueno, la religión es otra acaparadora mierda de perro). Utilicemos la sicología inversa, también para estas cuestiones. Ukabuca tiene que ser algo así como el Tercer Reich y meterse a un judío por la oreja, lo digo porque siempre podemos imaginar un mundo peor y un campo de exterminio para nuestros pasatiempos, lo digo porque si tenemos presente el infierno, este ridículo y patético mundo occidental en el que vivimos es algo parecido a un sucedáneo aceptable de estrellas vespertinas y niñas que juegan a la comba.

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    1. Te entiendo perfectamente, Mail, y hasta te doy la razón. te digo más, voy a mirar a otro lado y a hacer como que no tienes corazón.

      Pa ti no hay besito.

      Niño malo.

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  6. fascinante, tienes mucha imaginación, es un placer leerte. un abrazo

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    1. Hola Alex. Eso parece, y algo tendré que hacer con ella, porque ya no cabe en csa.

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  7. Está bien, nos lo creemos todo, nos llevas, nos traes, vemos mundo.
    Saludos, también.
    Sete.

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    1. Al final creéis en algo. A lo mejor no sabéis en qué. Pero sirve. Tengo un osito e peluche. Tiene su historia. Y yo creo en mi osito. Y no lo dejaría atrás por nada del mundo.Y me sirve. Y a él también. Aunque sólo sea un muñeco de trapo.

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