22 de febrero de 2015

Hace tanto que no olía el orégano...


A veces me pregunto que habrá sido de ellos.
Los echo de menos, porque en el fondo,
eran mis fantasmas.

¿Seguirá mi padre fumando allá en el cielo?
Porque mi padre fue al cielo. Estoy seguro.
No puede haber un Dios tan cabrón.

El miedo. Ese miedo. Miedo a saber la verdad.
Los espejos no pueden mentir. Lo tienen prohibido.
Se romperían.
Por eso nos escupen a la cara.
O por eso susurran, así bajito, hoy te has levantado muy bonita.
Depende de quién, se ponga delante.
Seguro que mi miedo, ese miedo,
va por ahí cerrando bares todavía, y hablando con la máquina del tabaco.

¿Que habrá sido de mí? De aquel mí.
Del asesino de guitarras.
Del hombre bisturí.
Del mercenario.

A veces me pregunto si aún le quedan lágrimas,
o se ha secado como un trozo de mierda.

A veces me pregunto si a vivir, se aprende tarde, y otras,
sólo tengo que acordarme,
de cuando lo más importante para mí, era siempre yo.




21 de febrero de 2015

Escena doméstica con hilo y aguja


Mientras Laura me cose un botón de la camisa,
yo,
le toco una teta.
Sonríe.
“Si no te estás quieto te daré un puñetazo en la barriga”
Si no me estoy quieto me dará un puñetazo en la barriga.
Me estoy quieto.
Aquí no se ve,
pero Laura brilla.
Y tan de cerca, huele a como debería oler el mes de mayo.

Es muy difícil estar quieto.
Y más, si lleva puesto ese pijama con ositos,
y esa boca pequeña de no estar conforme,
con nada que no sea su propia voluntad.

“Terminé”
Arranca de un mordisco el hilo que le sobra,
lo escupe al suelo,
se sienta en la h de horizonte con las piernas abiertas
sin bragas ni cordura,
y entra en erupción.

“Ya puedes no estar quieto”
Sobre la h de horizonte, Laura, musgo,
fusiona conmigo todas sus moléculas,

hasta que sólo queda herrumbre entre las sábanas.



20 de febrero de 2015

Crótalos



Adivino en el nácar del blanco de sus ojos
un voraz apetito de mujer marabunta.
Constelada de pecas, su piel, en la penumbra,
es un cielo azafrán de estrellas Orange Fashion,
un cielo con pezones amargos como almendras
y en el medio un ombligo con forma de garbanzo.

Vil, traza una órbita en torno a la carótida y
de un bocado inmortaliza el malva en mi garganta.
Hay néctar en la brecha divina de su boca:
"Ábreme como una larva un camino hacia el vientre".
Acudo al callejón sin salida de sus besos
tal que Ulises al canto mortal de las sirenas.

Clava sus pestañas en mi tórax, y las manos
se le llenan de vértebras, omóplatos, tríceps, y así,
halla entre los huesos el rabo de lagarto,
lo orienta con certeza al occidente de su Cáliz
y las flamas de un mini Big-Bang intrauterino,
traspasan mi córtex cerebral como cuchillos.

Perpendicularísima, férrea, casi ígnea,
percute mis costillas hasta que-¡Oh!- en su pelo,
hay viento y por su cuerpo se abren los poros todos
como cráteres, y el pulso atroz de sus arterias,
puede escucharse en gran parte de Malasia, Praga,
Libia, Alaska, y por supuesto, el trópico de Cáncer.

Me bautiza con un nombre de animal de granja
tras otro y yo, la llamo puta, guarra. A ladridos.
Después, el aire desaparece del planeta,
y durante aproximadamente seis segundos,
somos dos invertebrados sin ojos ni manos,
bailando el bolero de Ravel sobre una nube.

Esta de aquí es de ayer, y esta del otro, y esta de...
Parecen cicatrices; pero son que te quieros.
"Te quiero tanto tonto tanto, que quiero
comerte entero, aquí, y aquí, y aquí, ¡ay tonto!, cuánto te quiero".
Me condecora con un beso y caigo en la trampa
de ir por chocolate al frigorífico, descalzo.



Poema rescatado del año catapúm

19 de febrero de 2015

Nocturno nº mil


¿De qué estoy hecho? ¿De carbono? ¿Como un aeroplano?
¿De barro como un ánfora? ¿De átomos?

¿Qué coño es un átomo?

¿De qué me compongo? ¿Qué es esto blando?
Si fuera un mineral.
Estaría dias enteros bajo la lluvia sin hacerme ni una sola pregunta.
Si fuera un verbo.

¿Estoy hecho de pecados como una manzana?
¿Si pienso, existo? ¿O también es mentira?
¿De qué? ¿De qué estoy hecho?

Estoy hecho del día que fue el primer beso. Se llamaba...¿Ana?
De la vez que mi padre me llevó al colegio. De aquella vez.
De canciones que nunca olvidaré. De por qué.
Estoy hecho a hostias. De arcenes y noches muy largas.
Estoy hecho del canto de un grillo, la luz de una vela, una taza de té.
Yo, sí me acuerdo.
Estoy hecho de frío en los pies.
De jugar al parchis y hacer trampa.
Estoy hecho de ti.
Y de ti.
Y de ti.

La carne no importa. No vendrá conmigo.





18 de febrero de 2015

Cada vez me cae mejor Laura Pausini


Quiero rimar contigo como un verso
(quiero: comerte el coño), como un verso en la nuca a bocajarro, quiero,
tu perla negra y follar sobre un piano.

Quiero,
saltar contigo como un gato de tejado en tejado. Sobre la nieve.
Quiero un camino de tierra y a los lados, contigo el olor del eucalipto.
Y un río que cruzar y una montaña, quiero
una noria y dar vueltas y vueltas. Contigo, perfecta hija de puta,
mi amor crudo mi carne mi mujer comestible, quiero,
crujir contigo como un barco,
quiero,
que me quemes vivo. Y quiero que me apagues. Y así
hasta que eso que llamamos siempre
-ya sabes que nunca fui de números-
nos acabe.




16 de febrero de 2015

Sin pasar por la casilla de salida


Y un día te levantas y cortas a trocitos a tu hijo.
Porque “El” te lo ha dicho.
O cagas en un plato y te sientas a comer tu propia mierda.
O bajas la basura y de repente, le metes fuego al coche del vecino.
Con el vecino dentro.
Porque el mundo está podrido.
Porque tú, sí estás loco.
Te falta el cerebro. Ya no funcionas. Estás, roto.

Eso es estar loco.
Eso es mala suerte.
Eso, y decir que estás loca por mí, no es lo mismo.

Mirar las nubes es volar.
Escribir versos, tener fe.
Correr tras de los sueños es-lo debería-, lo mejor que te puede pasar.

Reventar un misil sobre Helsinki es de hijoputa.
Pegarle a una mujer de muy, de muy cobarde.
Meterte hasta la rayas de tu propia camisa hasta que olvidas
como te llamas, eso,
no es estar loco. Es lo que vales.

Cruzar océanos de amor de costa a costa.
Compartir tu bocadillo con los patos.
Buscar Nogmos debajo de las plantas del rellano.
Hablar solo en voz baja.
Dibujar, en el espejo con el dedo una sonrisa.
Guardar recortes de periódico. Coleccionar bombillas.
Hablar solo en voz alta.
Creer firmemente que a veces, eres una cajita de música.

Tampoco es estar loco. Es vivir. Como te sale de los huevos.

Ni salir corriendo de tu vida.
Ni mira a otro lado.
Ni no poder pudiendo, eso, es, mentira.

Hay gente que presume de ser bipolar.
Interesante.
Deben estar muy aburridos sin personalidad,
o es que ya se han quedado sin excusas.



11 de febrero de 2015

Alicia no puede dormir 2


21:20 de la noche. Frente al espejo.

Joder, qué guarra soy. No me puedo creer que de verdad esté haciendo esto”.

Alicia nunca diría algo así. Tiene modales. Hay que tener modales. Perder las formas para ella no es motivo si no de falta de control sobre sí misma y sobre todo aquello que la rodea. Y eso no puede pasar. Pero está pasando. ¿O acaso la chica del espejo se ha vestido así para ir a una convención? No. Ni siquiera sabe por qué se ha puesto ese vestido. No es un vestido para ir al trabajo. ¿Y esos zapatos? Si se sube más alto se va a matar.

Estoy fatal”.

Ahora la chica del espejo debería decir algo. Algo como: ¿Y por qué no?

Porque no está bien. No está bien. No tiene aspecto de estar bien. Y porque tengo novio. Y una reputación. Y dos carreras. Porque ese tío es un imbécil. Un chulo de playa. Un gallo de corral. Porque no voy a caer tan bajo. ¿Sabes, chica del espejo? A las personas como yo no le pasan estas cosas.”

Claro Alicia. Por eso no llamaste a seguridad.

Bah. Sólo es un pobre desgraciado”.

Alicia...

¿Mmmm?”

¿Habías visto alguna vez unos ojos tan verdes?



22:17


Le tiemblan las rodillas. Podría hacer una canción con las rodillas.

Vale Alicia. Céntrate. Has llegado hasta aquí. Y ha estado bien. Ahora levántate y vete a casa. Llama a Germán. Dile, no sé, que te apetece hablar un rato. Que te encuentras un poco, así, ya sabes Germán, eso que me pasa a veces cuando me pasa.
Respira.
Muy bien.
Así.
A la de tres, y te levantas.
Uno...dos...

-Te sienta bien ese color.

No-puede-ser.

Pero es.

Pero no puede ser.

Ese traje de lino color crema Panamá. Esa media melena con brillos de estanque. Esas sandalias de San Predro. Esa pulsera tibetana. Eser olor a pura sangre, ese olor. A cazador, a toro, a vino caro, a tierra . Ese olor. A rey de la selva. A bestia. A te voy a comer. Esa camisa cuello maho tan blanca que, lastima, que, te duele, que, deja entrever la piel de un oso y un corazón muy rojo a ritmo de timbales haciendo pum, pum, pum, como anunciando la fiesta de la lluvia, pum, esas manos tan grandes como aspas de molino, pum pum, esos ojos tan verdes, pum, pum, pum. Esa manera de moverse como, un felino, esa, desfachatez de ser tan, tan, tan asquerosamente guapo.

-Quiero dejarle claro que sólo he venido porque...

-Has venido porque tu novio es gilipollas y hace tres meses que no folláis ni vais al cine ni...¿Vino? Una botella de Vega Sicilia. No, el cincuenta y siete fue una mala cosecha. Del 65. Gracias...Has venido porque tu vida es aburrida; porque algo dentro de ti te dice todas las noches que tiene que haber algo más. Ahí fuera. Esperándote.

-Es usted un...

Cuando alguien se acerca tanto a ti y te dice al oído: “Has venido a que te saque de ahí”, se te caen las bragas.




10 de febrero de 2015

Alicia no puede dormir



-Eres preciosa.

-¿Perdone?

En el ascensor suena Tom Waits. Ella va al piso 27. Él también. Ninguno de los dos sabe quien es Tom.

-¿Tienes nombre? 

Los ojos de Alicia como platos. La boca llena de peces nadando. 

-¿Cómo?

-Soy Bryan. De mantenimiento. Llevo toda la semana en tu planta arreglando el  aire acondicionado. 

-¿Qué?

-Estoy seguro de que si lo intentas puedes decir más de dos palabras seguidas.
Y...ese tío de la foto que tienes junto al ordenador...

-Es mi novio.

-Vaya. Tres palabras.

¿O debería haber dicho es mi novio y te va a partir la cara? Aunque fuera mentira. Una vez un perro empezó a ladrarles en mitad de la calle y lo único que se le ocurrió a Germán fue ponerse detrás de ella y decir, no le mires a los ojos, porque si les miras...

-Voy a llamar a seguridad. 

Le ha mirado. ¿Y ahora? ¿Se abalanzará contra ella con las fauces abiertas?

-Claro...a seguridad...porque soy un chico malo que te va a bajar las bragas en el ascensor...¿No es eso?(Esos ojos tan verdes no pueden ser buenos. Ni ese pelo en el pecho. Ni el sudor de su frente ni esas manos, tan grandes. Ni esa boca brillante como la piel de una manzana).
Porque ¿Sabes? Podrías perdonarme mientras cenamos. Esta noche. A las 22:30. En el Bristol- “Ding”. Piso 27-.
Ponte guapa.


Continuará. O no.


9 de febrero de 2015

¿Qué?


Pide un deseo, me dice.
Y me he pedido follarme a Gwyneth Paltrow
en el embarcadero de Grandes Esperanzas,
mientras cantan los pájaros de Manolo García.
O a Rachel Weisz. Me da igual.
Sólo de pensarlo se me cae la baba.

Pero.
Joder.
Joder.
Joder.
No sé qué ha pasado, y cuando he soplado,
estaba pensando en lo bonita que te ves a mi lado.
Siempre.
Desde hace tanto ya.

Y he pedido que nunca, nunca, nunca,
me sueltes de la mano.




8 de febrero de 2015

Tómate un KitKat


Las cucharitas de café hablan. A la señora de la mesa de enfrente una le está diciendo  clink clink clink. Que significa no te rindas. Da igual que lo vuestro haga tiempo que ya se acabó. Da igual que a veces huela a otra. Que tu trabajo sea una mierda. Que tus hijos ya no llamen por teléfono. Que pierdas todos los paraguas. No te rindas. Clink clink clink. Te gustaba pintar. ¿Lo recuerdas? Lo adorabas.
Al rato se ha ido. Debajo de la taza hay una servilleta de papel. Tiene un mar dibujado con olas y gaviotas y un faro, y en una esquinita, a boli, Mercedes firmado.
Se ha dejado el paraguas.



7 de febrero de 2015

My Home


...más amor del que puedo soportar.
¿Dónde si no, me reflejo en sus ojos, dónde, dónde viviré?
Sin sus manos calientes.
Sin sus croquetas.
Eso no es vivir. Será otra cosa.

Porque somos familia.
Hermanos en esto.
Soldados.

Qué triste la vida de una rosca sin tornillo.
¿Te imaginas la vida sin volar?
¿Sin este otoño?


6 de febrero de 2015

The Illusionist


Mis calcetines son felices. Todos tienen pareja. Porque están así metidos en su cajón, sueltos, sin orden ni concierto ni contratos firmados ni un acta que diga yo soy tuyo. Sin celos. Ademas son todos del mismo color. Así que se lo pasan de puta madre. Me gusta que mis calcetines sean felices. 

Mi relación con los objetos va más allá de la simple contemplación ante algo hermoso. Un día entendí que estoy hecho de lo mismo que cualquier cosa sobre el planeta. Fue un parto. Me parí a mí mismo. O como si te hubieran metido por el culo un tren de mercancías. Tal vez fue el viento. O tomé algo en mal estado.
Hechos de los mismo que una piedra o un río o una mierda de camello o una hormiga. De polvo cósmico. Si entiendes esto, todo es más fácil. 
Importa el dolor porque duele. Cualquier clase de molestia. Pero más allá de un dolor de muelas o una puñalada trapera, mi estado de ánimo no debería importar en absoluto. No a lo que llamamos Universo. No más que el vuelo de una mota de polvo ni menos que la desaparición de una estrella en el espacio profundo. Lo bueno es que el dolor es más llevadero mirando alrededor. Lo menos bueno es que nuestro ego se desinfla porque no somos el ombligo de nadie, e incluso nuestras más preciadas pertenencias, no significan nada cuando miramos el cielo. Obviar que somos partes de un todo, nos conduce sin duda a un desequilibrio interior, al que llamamos Yo. Yo. Yo. Yo. Y así hasta convertirnos en un dogma inapelable.
Entonces, superada esta frontera ocurre que el hombre por ejemplo que tienes enfrente no es negro ni judio ni apache ni gordo ni delgado ni feo ni más guapo que nadie. Que el sexo no importa ni tampoco el tamaño. Que el dinero sólo es dinero. Que lo que era bueno es bueno y lo malo es menos malo. Einstein ya se mencionó al respecto en alguna ocasión. Ocurre que vacías tu maleta de mierda. Y todo cambia. Por dentro. Que lo importante era estar vivo. Respirar. Y lo demás siempre fue fruto del miedo. De la ignorancia. Lo sabes cuando un día el doctor te dice que te quedan seis meses. Es como abrir los ojos. Pero tarde.

Flotando en el agua que bebes, hay millones de seres que también forman parte de ese milagro al que llamamos, nuestra vida. Pero no se lo digas a nadie. Te van a mirar raro.




4 de febrero de 2015

Morir de amor en Okinawa


Y entonces se ha mordido así los labios otra vez
y otra vez he vuelto a convertirme en tótem
o un animal que la clavara como un cuadro a la pared
y quebrantara lo recóndito más suyo de valkiria,
hasta que fluyan, ríos de ella, no sé si de dolor o qué.
“Te quiero”, aúlla, mientras galopa sobre mí como un caballo blanco.
No dice “mucho” ni “tanto” ni dice “te quiero más que a”.
Sólo dice te quiero. 
Te quiero bien o mal. 
Te quiero a pesar de. 
Más hondo.
Más adentro, ya,
casi estoy tocando las nubes con la yema de los de...

Flotamos como globos por el espacio sideral unos segundos.
Solos. Perdidos. Sin ganas de encontrarnos o de ir al baño.
Después caemos en picado como albatros, como un meteoro sobre las sábanas,
rotos, como ciervos con una flecha en la garganta,
y ajenos a,
por supuesto,
todas esas estrellas en el cielo.