4 de enero de 2016

El camino largo



He creído ver un búho dentro del microondas.
Siempre estoy inventándome cosas.
Porque soy un niño. Todavía.
Aunque ya no me da miedo la oscuridad
y me afeito tres veces por semana.

No he crecido. Simplemente.
Si alguna vez hubo un por qué, ya no me acuerdo.

A veces estoy triste. Vivo encerrado en este cuerpo.
A la intemperie.
Bajo la atenta mirada de la sociedad.
Intento no hacer ruido.
Como cuando papá se echaba a la siesta
y hasta las moscas
temblaban de miedo.

Tengo un amigo invisible y cromos de la Era espacial. En una caja.
Y aún me pregunto si la luna me sigue a todas partes.
Mamá también decía que la lluvia,
eran los ángeles llorando.

No escucho voces ni nada parecido. Pero hablo con el techo.
No veo luces. Pero lloro cuando escucho esa canción. Como los ángeles.
Por lo tanto, yo también lluevo.
Sobre los peatones y sobre los escaparates.

Siempre hay alguien que decide mojarse.
O ha olvidado el paraguas.

Y entonces ocurre.

Y alguien te ve.

Y sonríe.

Porque dice que le gustan los niños.

Que se aburre sin mí.

Que le recuerdo a Tom Sawyer.

Que si me porto bien, de postre, follaremos.

La miro y es bonita.
Y me pregunto si seguirá siendo bonita cuando la luna me persiga a todos sitios.

Cuando llegue a casa envuelto en llamas porque alguien me ha quitado un caramelo.

Cuando no sepa qué me pasa.
Me duele aquí.
Y no es de tantas chucherías.

Cuando me haga pis.
Cuando tenga pesadillas.
Cuando quiera meterme debajo de su falda.

Si me suelta de la mano, no me perderé.
Se volver a casa solo.

Y hacer dos huevos fritos.
Y mirar por la ventana.
Y echar de menos algo.

Lo bueno de ser niño, es que siempre vuelves a intentarlo.
Da igual la sangre en las rodillas.
Da igual si tu espada es de palo.

Lo malo es el espejo.
Las canas y los huesos.
Saberte equivocado. Tal vez. A qué precio te cobra la vida tener siempre seis años.

Tiro piedras al río,
mientras espero que ocurra el milagro.



8 comentarios:

  1. Ser siempre niños es algo que nos gustaría a todos. Debería ser posible. Debería funcionar. Tan bonito como leerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Nomeleas-léase a partir de aquí:Meleas-.

      Eliminar
  2. También te persigue la luna?
    Oh, Dios.

    ResponderEliminar
  3. Hay niños que desean crecer y hombres que desean regresar a la niñez.
    ¡Me portaré bien para no perderme el postre, pero después jugaré a mancharme de pastel y a ensuciarlo todo de crema!
    El precio es la satisfacción. Si alguna vez presientes la pérdida o la desvalorización, ya habrás dejado atrás tu infancia.

    ResponderEliminar
  4. yo lluevo tú lleves él llueve
    y asi estamos
    encharcados..

    yo conozco otro lugar donde suelo ir a acurrucarme
    se llama útero
    amortigua todo, el clima siempre es cálido
    y puedes flotar...
    allí no duele el ruido
    ni duele la luz
    ni duele
    y se es "ser"
    ¿te vienes?

    feliz 2016. Feliz roscón
    y que los reyes llenen los ojos de satélite de ilusión.

    ResponderEliminar