17 de enero de 2016

Querido diario: día 1.



Querido diario:

Padezco el síndrome de mí desde que tengo uso de razón. No es mortal, pero te jode la vida. He probado de todo: emborracharme hasta morir; mentirme como un auténtico profesional; romper el cerdito y gastármelo en psicólogos; cerrar muy fuerte los ojos y desear ser otro; tirarme de un tercero; llorar hasta secarme...y no hay cura. Así que lo único que puedes hacer es aceptarlo. Vivir con ello como vive un hombre sin piernas sin piernas, como vive un sordo sin poder escuchar su propia voz; como viven las orugas siendo orugas.

El síndrome de mí, entre otros, comprende los siguientes síntomas:

-La gente te mira raro. Porque vas como al revés a todos lados. Pensando en no se sabe qué. No hablas mucho y cuando hablas, nunca es lo que el otro quiere escuchar. No has visto un protocolo en tu puta vida.

-Alergia a las conversaciones banales tipo ayer me comí un coño o mi equipo es el mejor y el tuyo es una mierda.

-Amar cada átomo. De cualquier cosa. Un trozo de madera, el agua de un río, la nieve, el pelo de las muñecas, las latas de tomate triturado, las cáscaras de pipas, los rayos del sol, los almanaques, el asfalto y la salsa barbacoa, los tigres, el cubito y el radio, en fin, así hasta el fin de mis días.

-Parecer idiota. Hasta el punto de que casi te lo crees.

-No rendirse nunca. Da igual que te apaleen como a un perro, da igual que te pase por encima un camión, da igual cuántas puñaladas por la espalda, cuántos sobornos te ofrezcan para que vayas hacia la luz, da igual las patadas en la boca, perder un trabajo, un amor, el tabaco, tú, nunca te rindes. Lo llamas tu camino. Y no siquiera sabes muy bien donde va a llevarte.

-No tener nada que perder. Y eso a veces te convierte en alguien peligroso.

No hay medicación. Bueno, el mar ayuda; pero también puede tragarte.

Pero si aprendes a jugar al basket y resulta que sin brazos haces canastas de tres o, eres ciego pero cruzas la calle y sabes dónde esta la sal y qué rico debe estar el culo de la cajera del súper o, vives en una zona de guerra porque el mundo es así y te ha tocado pero te levantas y sales a trabajar y a la vuelta todavía estás vivo y hay sopa en la mesa, si quieres, si puedes, si todavía respiras... yo puedo vivir con esta enfermedad. Es la opción. No tengo otra.

Puedo poner una película y llorar lagrimones como pelotas de ping pong que caen al suelo y hacen plo plop, porque la chica rubia se va a Boston, joder, en vez de quedarse con Bryan, que está de rodillas ante ella, tan tonto, tan pobrecito, diciéndole, Doris, no te vayas, yo, te amo más que a nada en este mundo, por favor.
Por favor.

Por favor.

Jódete Bryan. Aprende a vivir sin Doris. Échale huevos.

Puedo salir a pasear y rozar con la punta de los dedos las paredes y oler cómo huelen las mujeres que pasan por mi lado y puedo, seguir bajo la lluvia un rato más. Tengo en casa aspirinas. Merece la pena, y sé que algún día lo echaré de menos. Puedo comer queso y puedo acostarme muy tarde porque estoy inventando una cosa que da vueltas, así, y que no sirve para nada. Sólo da vueltas.
Así.

A mí me gusta.



20 comentarios:

  1. Despreciado diario:
    Padezco el síndrome de los otros desde que tengo la razón en desuso. He intentado romper algunas piernas y llevarme a casa a las cerditas guarras que luego se lían con un psicólogo argentino. Música para sordos y mi aburrido capullo altruísta sin oruga para la metamorfosis.

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    1. Esperar tu contrapunto como el Clínck del triángulo de la Filarmónica...

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    2. Esperar tu contrapunto como el Clínck del triángulo de la Filarmónica...

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    3. Arul las cerditas guarras no es poco redundante jajaja. Podrías decir a las cerditas limpias o a las cerditas de jamones veganos y oreja a la plancha .

      Como van los cachorros?

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    4. invertida que soy una invertida e invierto tu nombre, jajaja Rauuuuul
      Billy,Raul es tu contraposición total

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    5. Los cachorros de cara infantil lo cagaban todo. Me cansé de las cagaditas, pero eran realmente hermosas.
      Los llevé a la feria y los fui regalando (me los quitaron de las manos). No había mucha gente, un día tristón y grisáceo que amenazaba lluvia. Ya me temía lo peor, andar de feria en feria como un vendedor ambulante, limpiando culos de perro, pero un par de cachorros sueltos congregan multitudes y buena voluntad.
      Lo de las cerditas..., me gustan guarras, como bien se les supone a las hembras de porcino (la suciedad interiorizada es la más persistente).

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  2. Ser un genio escribiendo tiene precio. Qué te crías que iba a ser de gratis?
    Y tu genialidad es la rareza, o mejor dicho eres diferente. Y la sensibilidad, ¿te has mirado si eres mujer?

    A mi me gusta

    Besos niño

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    1. Yo lo he llegado a pensar también, y nunca le perdonaría el embuste que me impide tratar de seducirla.
      Tiene que haber una mujer en algún rincón de Billy... Hay una que vive dentro de mí, pero nadie se detiene en sus lampiñas perfecciones, sus nalgas flojas y su barba sin asear.

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    2. Si. Hay mucho de mujer eb mí. Cada vez más.

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  3. Me encanta este texto. Hace plop plop, joder.

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  4. ¿Cuántos de los síntomas hay que padecer para ser diagnosticado? Así, por lo pronto, cumplo cuatro. ¿Estoy enferma Dr B? ;) Mua

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  5. Llevo leyéndolo hoy con el corazón desarmado. Y no dejo de sonreír, irónicamente. ¡Hey, Billy! Eres un cabronazo. ♥
    Siempre logras que con la pesadez el mundo parezca algodoncito.
    Vas en mi corazón y entre mis dientes, en la sonrisa.

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  6. Llevo leyéndolo hoy con el corazón desarmado. Y no dejo de sonreír, irónicamente. ¡Hey, Billy! Eres un cabronazo. ♥
    Siempre logras que con la pesadez el mundo parezca algodoncito.
    Vas en mi corazón y entre mis dientes, en la sonrisa.

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    1. Eso intento, que la pesadez del mundo pese menos. Eso intento, sonreír. Eso intento, ir en el corazón de alguien.

      Besito.

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    2. Eso intento, que la pesadez del mundo pese menos. Eso intento, sonreír. Eso intento, ir en el corazón de alguien.

      Besito.

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