22 de enero de 2016

Querido diario, día 4



Querido diario: Respiro hondo. Muy hondo. Como si fuera a sumergirme en el fondo del océano. Y llamo a atención al cliente de mi compañía telefónica.

“-Si su pregunta está relacionada con bla bla bla, pulse 1”

Y así hasta el cuatro. Pulso cuatro. Se abre un sub-menú que me pregunta si quiero contratar el nuevo servicio de no sé qué. Pulso 2, que significa, no, no quiero contratar una mierda, quiero que me pasen con una de esas señoritas con un bonito acento que me de los buenos días y me pregunte cómo me llamo.

“-Tal y tal me llamo. Y tengo pendiente con ustedes un tema que...”

Me escucha. Que qué raro. Que será un error, mire, esto es lo que vamos a hacer, le voy a pasar con una compañera que...

Pa pa pa-pa...pa pa papapapá...Preferiría a Mozart. O el Sweet home Alabama.

Salgo a la superficie un momento y vuelvo a coger aire.

“-Buenos días mi nombre es...”

Y tampoco puede solucionar mi problema. Y vuelven a pasarme con otra voz otra vez con otra mujer con nombre bonito, con una voz bonita, con modales de magdalena, con paciencia de piedra, y mientras le doy un sorbo a mi café pienso en lo afortunado que soy rodeado de mujeres toda la mañana.

“-¿Hola? ¿Señor Tal y tal?...mire, creo que, hay una manera de solucionar este problema, que tal, si- no entiendo lo que dice, parece un informe de la N.A.S.A, un pergamino egipcio, no sé-, quitamos esto de aquí y lo ponemos allí y le hacemos un lacito y además es gratis porque no le cobramos el alta y por si fuera poco...bla bla bla.”

Ni idea. Pero suena bien.

No me ha dicho su nombre.

“-¿Cómo te llamas”.

Me he permitido tutearla. Hay un silencio de más o menos un segundo y treinta y siete milésimas. Luego dice “¿perdone?”. Y yo vuelvo a preguntarle su nombre, y, esta vez el silencio bate su propio récord y se alarga hasta los dos segundos veinte.
Se lo está pensando. Como si estuviera prohibido salirse del guión. Como si fuera un pecado.

“-Natali”.

Imagino que le falta una e al final.

Cuelgo.

Miro las putas nubes. Enciendo un cigarrillo. Un pájaro se posa en el brazo de la silla.

A empezado a llover, Natali con e al final.

Justo a tiempo.

4 comentarios:

  1. Un Aren en tu imaginación, inventar nubes que llueven chocolate y palomitas de colores. Un buen pañuelo al viento y sus romances. ¿el cigarro qué llevaba ?

    Feliz viernes, aunque sea mojado ;)

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  2. Lo de siempre,tabaco. Cuando fumo porros sólo veo a Juana de Arco.

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  3. La mayor parte de las veces colgamos nosotros, deberíamos aprender a tener una cita telefónica y hacer que cuelguen ellas.

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