26 de enero de 2016

Querido diario, día 7


Querido diario: a lo lejos se escucha el ruido de los coches. Por allí pasa la autopista. A lo lejos.

Esta mañana me he bajado del metro y al final del pasillo he subido el primer escalón. Una chica se ha quedado mirando. Y luego una anciano. Y después un chico con gafas y el pelo rizado. Y me he dado cuenta de que estaba allí parado. En aquel escalón. De que aquello no eran las escaleras mecánicas. De que el suelo es de cemento. De que una niña chica me está señalando con el dedo y preguntándole a su madre que qué le pasa a ese hombre.

Que me acorde de...

Y así estuve un rato. Mascando pétalos de rosa.

Entonces escuché la vocecita:

“-Sube otro escalón”.

Me volví, y no era nadie. El eco y yo, y esa luz blanca tan, blanca.

“-Marilú no ha podido venir”.

Me vuelvo a volver. Nadie. Su puta madre, justo ahora, que empezaba a tener algo de cordura.

“-Si vas a tardar mucho en continuar con tu vida me pintaré los labios mientras tanto. Creí que eras más alto, por cierto. ¿Te gusta este color? Es rojo. Aunque no puedes verlo, claro. Porque soy invisible. Para que no puedas hacerme lo que le hiciste a Marilú-la arañita parlante- con una zapatilla. Y es una pena porque soy preciosa. Este trabajo es muy ingrato. Tienes tres segundos para mover un pie. Uno...”

-¿ O qué?

Mi voz resuena en el pasillo como una moneda en el fondo de un pozo seco.

No hace falta que me empujes, joder. Yo puedo solo. Y subo y enciendo un cigarro y me cago en la vida seis veces. Y luego otras seis. Hasta que me canso.

Así que invisible...vaya...vaya...qué putada. Ahora tendré que aprender técnicas ninjas o algo parecido para librarme de esta cosa.

“-Si estás pensando en aprender técnicas ninjas para librarte de mí, olvidalo. Soy tan etérea como una mota de polvo.”

No te necesito.

“-Eso dicen todos.”

Y ya te odio.

“-Sólo hay una manera de librarte de mí, y lo sabes.”

¿Gas lacrimógeno?
Yo ya tengo sombra, chica interesante. Estás perdiendo el tiempo conmigo.

“-Mañana tendré nombre. Te lo aseguro.”

Me gusta ver las lucecitas de los coches, a lo lejos, en la autopista.

7 comentarios:

  1. Sustituta de Marilú.. muuuy interesante... ¿Ya tenemos nombre para la recién llegada?
    Besitititos.

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  2. Es que a Marilú la maté con una zapatilla.

    Besito.

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  3. Uno no se cansa de cagar si no se cansa de comer.

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  4. Tus cambios de registro casi huelen a litio.

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    1. me encantan los cambios de registro, me encanta descubrirme y descubrir.

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