29 de enero de 2016

Querido diario, día último




“-No eres muy listo y te encanta trabajar bajo presión, así que te lo voy a poner fácil, entre la espada y la pared, como a ti te gusta: o sigues estrellándote contra las rocas, o lo aceptas”.

Qué rico está este cigarrito. Perdona, no te estaba escuchando, ¿que acepte el qué?

“-A ti.”

Ahí llega uno de esos bonitos momentos con música de violín y margaritas. Ni no na niiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
No voy a llorar ni nada de eso. Un día me sequé. O las cosas ya no me importan tanto. Aunque lloro con las películas baratas con chica y aviones que surcan el cielo. No sé si eso es llorar.
Miro el horizonte.

¿A mí?

“-Hay cosas peores. Y eso de ahí fuera no va a cambiar, seguirá habiendo leones y panteras y trampas para oso. Juega tus cartas, cruza los dedos y ponte a ser tú. Un salmón río arriba. Y escribe. Escribe como si fueras a morirte mañana. O sigue como ibas, torciéndote, doblándote, negandolo todo como si fueras San Pedro a las seis de la mañana. Destruyéndote. Dejando un rastro de hojas muertas.
Acaba esta lucha.
Yo necesito esas alas, tío, y tú necesitas seguir respirando. Te encanta respirar.”

Eso es verdad.

“-Deja de buscar.”

Ha pasado un pájaro. También me encantan los pájaros.

“-Eres bonito. Esa manera que tienes de mirar. Tus manos. Tan calientes siempre. No eres un error de la naturaleza ¿sabes? Sé tú. Paga ese precio. Hay cosas que te han salido más caras”

¿Y los abrazos? ¿Y los besos? Porque también me encantan los besos. Los pequeños más. Muy seguidos. O los besos en la frente. Cuando estás resfriado y eso. Y los besos guarros. Como de perro. Y los de hola qué tal cuánto tiempo me alegro de verte.

“-Puedes vivir sin eso. Pero no puedes vivir sin un paisaje. Sin el olor del mar  a tus espaldas, sin el viento en la cara. Sin ladrarle a la luna. Sin nubes. No puedes. Ya te has muerto otras veces. Porque no puedes. No puedes.”

Ya me he enterado joder. Y estoy de luto, coño. Podrías darme un poco más de tiempo.

“-Tengo que irme.”

¿Ya?

“-Ya he dicho todo lo que tenía que decir. Aunque no estaré muy lejos si me necesitas.”

Y después el silencio. La espada clavándose en mi carne. La gota de sangre. La espalda contra la pared.

Y todo el camino por delante.


8 comentarios:

  1. Uno puede vivir sin todo menos sin él

    Agarra el finde y súbete a su cometa!!

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    Respuestas
    1. Así es siempre en última instancia.

      Versito.

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    2. Así es siempre en última instancia.

      Versito.

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  2. Estoy de acuerdo, eres de lo más bonito y haces que todo lo sea un poco más para quien te lee, así que estoy de acuerdo con Aurora, sigue muy vivo. Besos.

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  3. Puede que la conciencia nos mienta y sólo nos diga lo que queremos oír, o puede que nos diga una verdad que no escucharemos nunca.

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