16 de febrero de 2016

Manera de vivir nº 28965


Lo último que recuerdo es aquella niebla y la extraña sensación de pronto de estar en el fondo del océano. No me dolió. Cuando volví a abrir los ojos el equipo médico ya me había amputado las dos piernas. Llegaron colgando, dicen, de un hilo a mi cuerpo.

Las primeras noches ya de vuelta en casa solía bromear con Anabelle: “Entonces, Anabelle, si tú eres mi media naranja ¿yo que soy? ¿tu gajo?”. Pero no se reía. En realidad dejó de reírse el día que la conocí en aquel café de Luxemburgo y me preguntó que en qué trabajaba un chico tan rubio como yo: “Soy artificiero”. Aunque no supo de qué se trataba hasta que no tuvo que quedarse en casa una y otra vez sola esperando a que alguien la llamara desde muy lejos para intentar decirle con las mínimas palabras que a su marido le había ocurrido un terrible accidente. ¿Un terrible accidente?

La sargento de ingenieros Mimí no fue tan mentirosa: “Peter ha volado por los aires”. Siempre habían sido muy amigas.

Hasta que un día Anabelle se acercó y, me rodeo con los brazos por la espalda y me preguntó, cómo era aquel chico. Qué tenía en los ojos. Cómo se llamaba.

Le pregunté si de verdad quería saberlo y para qué.

“-Porque esta tarde voy a perdonarle. Y vamos a seguir con nuestras vidas, porque ahora estás en casa y yo te necesito. Necesito dormir. Cerrar los ojos y saber que al día siguiente estarás a mi lado. Lo que queda de ti es más de lo que cualquier mujer podría soñar.”


“-Se llamaba muchacho, y lo único que vi en sus ojos era miedo. Si hubiera llegado a la plaza...Había niños, mujeres comprando verduras, cabras, pájaros, manzanas...Fue su madre quien llamó por teléfono. No le dejó salir de su habitación. Cuando llegamos estaba sentado a los pies de su cama. Le ofrecí un cigarrillo. ¿Quieres fuego muchacho? Bonito collar, le dije, ¿veintitrés kilos? Y yo encendí otro, me dijo que tenía una novia. Que era buena y dulce y le hacía bufandas para el frío. Yo le hablé de ese suéter horrible que me regalaste en navidades. Y después me dijo... corre. Corre. Y yo corrí, corrí porque quería estar contigo. Corrí a abrazarte Anabelle. Corrí como si me estuviera persiguiendo el diablo. De él no quedo nada. Veintitrés kilos de explosivos. Nada, Anabelle, sólo humo.”

5 comentarios:

  1. ¿Cabras? ... ¿ quien vende cabras hoy en un mercado? ... o es que tenían a la cabra para servir besos de leche recién ordeñada en la plaza?

    He decido comentar en surrealista .. ( como tú) ... si os tomo a ti y a RAUL en realista figurativo seguramente no os volvería a hablar en la vida ... en fin, son cosas mías (recuerda q este es un comentario surrealista) el estanco de Guaje que queda en la esquina de la calle donde está atada la cabra guarda uno de los pasajes más increíbles que nunca te he leído ( sería un libro increíble el de tus recuerdos mentira inventados verdad imaginaria ) te lo digo por si alguna cosa nos hace volar por los aires y se me olvida decírtelo ...

    ¿Sabes qué? este verano volé en ala delta, tenía taaaanto miedo ( me llevaban ) que tuve agujetas en todo el cuerpo de la tensión una semana entera, desde el pelo al dedo gordito del pie, iba rígida como una tabla jaja pero cuando se me pasó, volví a volar y esta vez... fue... a-lu-ci-nan-te... des entonces quiero ser pájaro, vuelo de cabeza siempre que puedo pero... no soporto los petardos, ni los cohetes, ni ningún ruido estridente, nada! me rompe el cerebro, imagino lo terrible que debe ser una explosión,
    que te arranque las piernas no puedo imaginarlo... (...)
    Siempre que quieres describir el vacío... escribes... NIEBLA.

    Anabelle es preciosa, seguro que su corazón es fosforescente.


    Un besito, aunque a veces borres las sonrisas de cuajo, sigo amando leerte.


    Pase lo que pase no dejes de escribir ¡jamás!
    como si te estuviera persiguiendo el diablo ... ;)

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    1. Perdón! jaja VASOS DE LECHE .. no besos ( eso no estaba en el guión del modo surrealista) .. se me escapó, o fue el corrector ... no sé.. ;)

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    2. -La cabra es una pista; seguro que sabes de qué.

      -Surrealista pero se te entiende todo.

      -Todos mis recuerdos son verdad mentira pero siempre son míos. No me gusta hablar de cosas que no entiendo.

      -Me perdí verte volar en ala delta . me hubiera reído viendo tu cara de pánico. De ti claro. Como cuando alguien se cae y te ríes.

      -Sí, supongo que es el color blanco en esta ocasión lo que quería describir, comiéndose tu vida.

      -Todas las mujeres que imagino son preciosas.

      -Si dejo de escribir, es que me he muerto. Aunque todavía respire.

      -Besito.

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  2. -¿Te amputaron el cuerpo de las piernas?.
    -¿Anabelle coleccionaba gajos a la temprana edad del zumo?
    -Lo que queda de uno es lo que cualquier mujer desearía amputar.
    -Igual la novia le puso cascabel al gato y un collar de 23 kilos, y él deseó volar como un colgajo por los aires.
    -Todas las mujeres son preciosas hasta que las conoces y las amas.

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    1. -Me autoamputé medio cerebro en algún momento; pero me alegro porque en em otro medio puedo recoger agua de lluvia y bebermela bajo la sombra de una higuera.

      -A Anabelle le encantaba verle ¿de pie? en el suelo porque el rabo de lagarto le sobraba por toda la moqueta, y porque cuando terminaban de follar lo guardab en una caja de cerillos en la que le había puesto una almohadita de algodón que había hecho con un calcetín.

      -Creo que me amo.

      -Volar, qué tontería, cuando puedes piar tierra firme en cualquier puerto y besar los labios como fresas de las lavanderas, por dos rupias la hora y un racimo de uvas.

      -Y sí, yo en las discotecas follaba con las gordas, mientras mis colegas se iban a casa en autobús tan vírgenes como habían salido de ella. Incluso bailé con una escoba. Me juró amor eterno; pero no la creí.

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