28 de febrero de 2016

Underwood nº 3


Mercedes tenía los ojos más tristes que he visto en mi vida. Uno se imaginaba que detrás de aquel brillo de altamar, en lontananza, tras toda aquel agua, alguien le había hecho tanto daño que por dentro tenía el corazón colgando de un hilo en mitad de una nada con nombres y apellidos. Ojos de pozo con muertos en el fondo, ojos de perro apaleado, de roedor buscando queso entre las trampas por toda la cocina, ojos de mina de carbón, de limpiar escaleras de pisos por horas, de rodillas, cinco bloques, de criar niños que a los quince se morían con una jeringilla clavada en el tobillo, ojos de no saber donde esconderse cuando venía tu marido, de no saber hasta donde arrastrarse si te encontraba, ojos de no sirves para nada, de otra ve está fría la sopa, de te voy a matar, puta, puta, puta. Ojos de ya no puedo más. Ojos de me voy a tomar un bote de pastillas. De ya no sé llorar. ¿Con qué lágrimas? ¿Con esta arena? Ojos de me ha dejado. Se ha ido a Alemania. Con el poco dinero que había en casa. Ojos de aquí no queda nadie. Yo y las paredes. Yo rota. Yo seca. Yo sin circunstancias. Ojos de me hubiera gustado, por ejemplo, trabajar de mecanógrafa. Con mis lápices bonitos y una grapadora sobre el escritorio y una flor en el pelo y una rebeca rosa.

Hasta que un día llamó a la puerta un tal miraquelindo vendiendo a plazos una enciclopedia con dibujos de coníferas y dioses egipcios y aviones que atravesaban medio mundo y “lo ve, esto con forma de bota, es Italia” y, esto es mi sonrisa, porque, ¿sabe?, no quiero irme de la puerta de su casa, yo, a las cuatro termino, y, no sabe lo poco que voy a dormir si no la invito a un buen café, con pastelito, claro, y una guinda, le prometo, que lo único que quiero es que me mire así un poquito, un poquito más con esos ojos tan bonitos.

Mercedes cayó en el umbral como un saco de trigo, suavemente, si apenas ruido. De la emoción. Se hubiera desmayado de aquel modo una vez más, y otra, y otra.

Cuando abrió los ojos tenía una servilleta mojada con agua caliente en la frente y la vecina le estaba preparando una yema de huevo con coñac porque eso era muy bueno cuando se tenía anemia. Mercedes le dijo que en sueños, había visto en algún sitio dinosaurios y un planeta pequeño llamado plutón y la punta de un dedo señalando la Toscana.


Se fue a la cama tarde, y al pasar por la mesa del salón, vio el tomo abierto encima de la mesa por una página con pájaros pequeños como granos de arroz que batían las alas tan rápido como un abejorro. Bajo la luz de la bombilla aquella de aquel dormitorio, Mercedes, con la espalda recostada en la pared y un pijamita puesto de lirios amarillos, estuvo viendo fotos de animales hasta que el sueño la rindió. De montañas nevadas y ríos con pirañas. De hombres que habían conquistado Asia. De mujeres que habían inventado cosas. De palabras que nunca había escuchado. Y cuando el sueño la rindió volvió a escuchar la voz, tan limpia como el agua del grifo, diciendo volveré a por tus ojos bonitos.  

19 comentarios:


  1. Todas las Mercedes tienen una princesa en el fondo de sus tristísimos ojos q a veces, solo a veces, alguien es capaz de ver… Entonces su brillo las envuelve completamente… Como cuando le das la vuelta aun calcetín por el lado que no tiene tomate jaja ojalá ese vendedor de aspiradoras vuelva, la salve y coman perdices o… tortilla ... o ensaladilla rusa… o pan duro, da igual ¡ felices y sonrientes!… lo que sea lejos de ese pozo de catastróficas desdichas…¡Pobre mujer! su mirada parece la casa de los horrores ;)


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jaja perdón! jo! .. de aspiradoras no, de enciclopedias jaja MuaaaksS!

      Eliminar
    2. En el fondo se trata de "aspirar" al polvo con un vendedor de legajos. Lo saben todos los que aprecian el romanticismo de las aspiradoras.

      Eliminar
    3. El polvo que acumulan los polvorientos cerebros empolvados solo ocupados en pensar siempre y solo en polvos de los de echar, esos sí que son ancestrales y eso sí que lo sabe todo el mundo RAUL! ... pásate la aspiradora por dentro de las orejas anda jaja

      Y sí, naada más romántico que bailar con la aspiradora ... cuando la paso pongo la música a toda pastilla y lo aspiro todo ... hasta la bañera ...;)

      A mi nunca me ataques por el flanco del romanticismo porque te masacro... a besos jajaja

      Eliminar
    4. He visto muchas Mecedes. Quién no? Quien tenga ojos. Mercedes que mueren criando hijos de puta, malmaridos,dientes de menos,huesos rotos.
      Quién no?
      Y al final toda esa gente que pasa por la calle tiene la misma historia:vivir.
      No es suficiente?
      Quién sabe de nadie? De cuántas lágrimas...

      Eliminar
    5. María, ¿y la aspiradora se entera que la estás utilizando para tus vicios? Yo echo polvos por ahí y tú te prestas a recogerlos... ¡No me vendría mal un aspirado de arriba a abajo con una mujer aspiradora!

      Eliminar
    6. He visto muchas Mecedes. Quién no? Quien tenga ojos. Mercedes que mueren criando hijos de puta, malmaridos,dientes de menos,huesos rotos.
      Quién no?
      Y al final toda esa gente que pasa por la calle tiene la misma historia:vivir.
      No es suficiente?
      Quién sabe de nadie? De cuántas lágrimas...

      Eliminar
  2. Los ojos de lavar retinas y los ojos de "por fin me ha dejado" son los más bonitos, y un pestañeo inocente y fugaz de "que le den en germanía".
    Tu blog se debería llamar: Historia de ¡oH!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los de por fin me ha dejado me gustan.
      Oh? Mis historias se cuentan solas. Yo sólo pasaba por aquí.

      Abrazo Raúl.

      Eliminar
    2. Pero siempre estás invitado!!!

      ¡un abrazo!

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. Y por qué no? La belleza existe allá donde se ve.

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. Cuantos ojos tristes, tristísimos, hay por este mundo nuestro.

    Y qué pocos saben verlos así, como tú...

    Dos o tres abrazos, Billy

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creas...hay muchísima gente que sabe verlo. Por suerte. Eso quiero creer.

      Eliminar
    2. No creas...hay muchísima gente que sabe verlo. Por suerte. Eso quiero creer.

      Eliminar
    3. Yo no la siento una historia triste, sino una historia de renacimientos y encarnaciones!!!

      Eliminar
  6. De lo que son capaces algunos ... Por vender una enciclopedia.

    ResponderEliminar