2 de abril de 2016

Abril



Es en lo que piensas cuando miras las nubes. No son las nubes. Y aunque siempre lo he sabido siempre he preferido creer que las nubes eran algo mágico, y que observando sus trompas de elefantes- sus cuellos de jirafas, su formas de guitarra; de Mikey Mouse; de cacerola, de coche deportivo;de tú, posible todavía; de pera; de conejo o caracol-, podía producirse el pequeño milagro, la chispa, eso, que justamente hace falta para seguir adelante.

Pero las nubes también son un espejismo. No tienen pies para dar el primer paso, sólo son, una brújula que te marca el camino.

Me he sentado en la calle Montoro a hacer un plano. Tiene una sola línea, y es tan recta, que si la tocas, te cortas. Luego he arrugado el papel con ambas manos hasta hacerlo una bolita y lo he arrojado al otro lado de la acera. Un niño le ha dado una patada y ha marcado gol en un paso de cebra. Cuando el semáforo se ha puesto en rojo para los peatones, un furgón blindado pintado de amarillo ha aplastado mi plan B como una pizza hecha a la piedra y una ráfaga la ha levantado en el aire y después de girar unos segundos como giran las gaviotas sobre un barco pesquero, se ha perdido de vista entre los árboles. Cuando el viento ha cesado la bolita ha caído a un charco y se ha puesto a flotar hasta la orilla, y en la orilla, un pájaro se la ha llevado en el pico a la cornisa de un bloque de seis pisos y la ha metido en un sombrero de copa donde guarda además canicas y peonzas y corazones rotos. Los gatos de tejado, cualquier tarde, se comerán al pájaro y el sombrero, sucumbirá al sol y al tiempo y un día mi bolita caerá al suelo y será pasto del musgo o de las suelas de zapatos. Tal vez cruce el país. Quién sabe, el mar. Tal vez. Tal vez se caiga por el borde del mundo y acabe en otro planeta, tal vez en su órbita pase por aquí, cerca de la calle Montoro y, salga despedida por las fuerzas interestelares de la gravedad hasta mi mesa, mis pies, mi mano. Tal vez, cuando la abra, la línea recta se haya transformado, en otra forma geométrica.

Me voy sonriendo calle abajo, con mi bolita guardada en el bolsillo.




4 comentarios:

  1. Yo guardo mis planes B en la parte de arriba del cajón, para no perderlos. Y cuando, de vez en cuando, hago limpieza, veo lo equivocada que estaba y me río, y arrojo esos planes B al contenedor azul para que los destripen en otra cosa mejor.

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    1. Porque has dado exactamente con la fórmula de ser, lo que puedas feliz.

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  2. De cómo las líneas más rectas y las ideas más simples pueden retorcerse al correr por el mundo. Me encanta, para variar, y el vídeo. Carezco de dinero, pero espero de corazón que tu libro salga a la luz.

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    1. El video me enamora, es de una amiga, que me quiere un poquito siquiera.
      Yo carezco de cerebro, no te preocupes.

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