6 de abril de 2016

"De entre las grietas", extracto.



A Micaela ya no le quedaba nadie en Sarajevo desde que su hijo se le escapó de entre las manos y salió corriendo a por Anika, su novia de toda la vida, antes de que se desvaneciera por completo y ya no pudiera decirle “te quiero” nunca más. Aquel día Anika fue a por el pan y se quedó a mitad de camino, bocarriba en el suelo, mirando el anillo en su dedo hasta que todo se nubló por completo.

Sascha y Anika jugaban ya a que eran, de pequeños, novios desde siempre. Aunque Anika tuviera solo siete años y a Sascha no le hubiera salido aún ni un sólo pelo del bigote. Cogidos de la mano, recorrían cada día un luminoso sendero con horizontes malvas a las seis de la mañana camino del colegio. Otras veces, había nubes en el cielo que llovían sobre un paraguas color guinda que Natacha Brozonsqui le había regalado a su sobrina Anika por sacar buenas notas, y donde cabían los dos, muy apretados el uno contra el otro. Años más tarde, los domingos al cine, y en un cucurucho de papel, las palomitas, donde los dos a la vez metían la mano mientras el Sheriff, que era siempre rubio y con los ojos azules, se cargaba a los malos. Después del tiroteo salía una chica del Saloon con los labios tan rojos como una manzana y caía rendida en sus brazos.

Me caso en septiembre”, le había dicho Anika a todas sus amigas, enseñando su anillo. La iglesia se había quemado dos veces. Si la guerra no acababa nunca, si había que morirse, ella quería recordar, por si una bala le atravesaba la cabeza, que tenía un anillo en el dedo porque había alguien que desde siempre la amaba más que a nada de este mundo.

Desde la ventana, Micaela vio caer a Sascha como un tronco cortado. Junto a Anika. A su lado. Muerto de un tiro entre las cejas. Era julio. Hacía calor.
Tenía una sonrisa tan bonita, que no sonó un disparo en siete días.

O fue que Micaela salió sola a la calle:

¿Es que ninguno de vosotros se va a acordar nunca de su madre?”

El eco de su voz pudo escucharse siete días entre los edificios derruidos, donde los francotiradores hacían sus nidos.

Cuando uno está matando gente no se acuerda de su madre, ni de lo bueno que era para la tos la miel con limón y para el pecho la pomada de eucalipto. Y lo más bueno era que era mamá quien era lo bueno de la pomada de eucalipto. Tan bueno que a veces tosías de mentira solo para que ella te frotara con aquella cosa fría y con olor a menta. Y luego venía un beso. Y eso era lo mejor. Lo mejor de lo más bueno.

Pero nadie volvió a disparar. En siete días.

En las sombras, el cabo Gorka, que había sido vecino de Micaela y había merendado un montón de veces en su casa con su hijo, le estaba diciendo a otro diablo apostado unos metros más allá que a aquella mujer lo único que le quedaba en Sarajevo era morirse, que para qué iban a gastar otra bala.

Anika estaba linda. Porque todas las mujeres son bonitas. Pero aquel día no hubo un muerto más hermoso que su hijo. Ni más muerto. Ni más hijo.
Dicen que, antes incluso de que puedas sentir en la frente la fría picadura de un insecto calibre veintidós de punta hueca a setecientos cincuenta metros por segundo, ya estás muerto. Y que se escucha a Bob Dylan hasta el culo de peyote cantar el Knockin´on Heaven´s Door.
Micaela, de rodillas en el suelo, le sacó con los dedos a Sascha un trocito de metal que tenía en la frente, teñido de escarlata, y lo guardó en una caja de cerillas que llevaba en los bolsillos del delantal.



Podéis apoyar el libro aquí:






7 comentarios:


  1. " Tenía una sonrisa tan bonita, que no sonó un disparo en siete días "

    Bien pues como mínimo tu sonrisa igual de brillante ( sé que hoy has sonreído) y además tiene que durarte siete días... a ti y a...

    ColiFLOR, y a... Sascha ( que anda dando brincos por la calle abrazado a Anika desde que su madre Mikaela le ha quitado la bala esa que era de aire comprimido y da igual lo que tu digas, aunq siempre lo digas tan bonito! ;)

    Así que sí .. knockin´on heaven´s door/golpearemos las puertas del cielo... ¡si hace falta! jaja para que tu sueño se cumpla y si por lo que sea no sale de esta vez, estate seguro que saldrá ... queda mucha vida por vivir ... xD! incluso Micaela lo sabe ;)


    Muuuuchos besos a repartir con tod@s los que tengas cerquita de ti ahí...
    a los de aquí me encargo yo de besarlo jajaja



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    1. Con cosas como esta me quedo sin palabras María...

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  2. Gracias a Ester Marín, te he conocído hoy, Te felicito mucho, escribir un libro es grande, publicarlo grandioso y en papel todo un acontecimiento.
    Por lo pronto me he sumado en mi humilde jacalito mexicano, espero que no tengas inconveniente, pero si hay, me lo comunicas por favor.
    Un abrazo con el deseo de que tu libro siga avanzando como debe ser.

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  3. La crueldad deja los dedos anillados sin respuesta o con palabras de francotirador. Engatillando, amartillando, disparando, no era bueno en su tarea, no consiguió acertarle a la sortija, al anular de la ofrenda. Para borrar la promesa de un amor lo dotó de esa misma e inesperada eternidad del maleficio.

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    1. Es curioso, pero sólo la muerte nos hace eternos

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