12 de abril de 2016

El aroma perfecto de la hierba


-¿Se acuerda usted, señora Wellington, la vez aquella que le dije , “moriría por usted todas las veces”, que le dije, que me dejaría cortar en trocitos y emmmm...que, ya sabe, que la quería tanto que mi amor era infinito y todo eso y, que incluso, ardería por usted en el infierno? ¿Recuerda aquella tarde?
Pues todo era mentira.

-Ya lo sé. Ni siquiera llovía.

-Pero no saldría corriendo.

-Mira, Robert, una mariposa blanca. Dicen que trae suerte. ¿Crees que nos traerá otra vez a nuestro hijo?

-Hace frío, señora Wellington, ¿no le parece, que es hora de irnos? Las flores son bonitas, ¿no es cierto? Y todo está tan limpio. Mire cómo brillan esas letras: “Muerto en combate”. En combate, señora Wellington. Con letras doradas. ¿No es magnífico? Ahí enfrente hacen café. Un café estupendo querida y...

-Vámonos a casa.

-¿Sabe, señora Wellington? No me canso de decir que es usted preciosa.

-Siempre dices lo mismo cuando estoy a punto de llorar.

-Y siempre lo hace, ¿no es verdad?

11 comentarios:

  1. Te leía e imaginaba a la Sra Wellington con su carita llena de arrugas pero sonrisa dulce, su pelo blanco recogido bajo uno sombrerito de paja plano con florecitas, con uno de esos vestidos muy ingleses de estampado chiquitín hasta los tobillos y encaje en el cuello con camafeo del brazo de Robert y a él, otro ancianito adorable con traje claro, bombín y bastón caminando despacito entre las lápidas…
    Porque claro, los cementerios sajones no son como los de aquí todos cuajados de tristeza, los de ellos son como parques llenos de árboles gigantescos y césped recién segado. ... a lo mejor allí hasta iría, aquí, jamás voy a ninguno desde que murió mi padre, nunca más volví. Hablo con él y le siento cerca en cualquier parte menos allí. No puedo imaginar a nadie que quiero en un cementerio. Imposible. Perdón! me fui totalmente...

    Buenas noches!

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  2. Has descrito el paisaje a la perfección.
    Hay que imaginar por supuesto el olor de la hierba. ...

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  3. Hola! paso a darte ánimos, las cifras suben a tu favor, hoy he vuelto a poner el enlace y he recibido otro compromiso de mecenazgo. Saltos y brincos

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    1. Un día la vida te va a devolver todo esto. ya verás.

      Besito.

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  4. ¿Qué hace una ñoña como yo, en un lugar como este?

    Pues que a veces necesitas que te den una torta de realidad, de esas que duelen pero no hacen daño, de esas que te despiertan y te ponen funcionando.

    Aquí me quedo con su permiso, Sr. Billy Macgregor :)

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    1. Muchas gracias Lua. Lo bueno de esto es la gente. Ya lo verás.

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    2. Estoy segura de ello :) Te descubrí hace un par de días a través del blog de Bertha y me ha encantado leerte, escribes tan de verdad... la primera vez, fue como tomar un sorbete de limón, un poquito ácido al principio, pero dulce, muy dulce al final... y esos sabores siempre enganchan :)

      También conocí el blog de María a través del de Bertha y dice mucho bueno de ti, el que tengas apoyándote a una persona como ella, pues personas así quedan muy poquitas...

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    3. Con dos como María se arregla este país. Que digo, con media más.

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  5. ¡! 70 ¡! Yujuuu! ;)

    Mmmm ... si hasta huele a hierba recién cortada ¿no lo notas? ;)

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    1. Te quiero deber una, María, me apetece, no estar nunca en paz contigo.

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  6. Puedo hacer carne de solomillo con las viejas mariposas y los cuentos de hadas para regresar al lugar de los magníficos combatientes, mientras nuestros ancianos se besan la boca con las postizas babas.
    Es raro que después de una tragedia la dentadura quede en su sitio sin pegamento para las carcajadas y sin lágrimas para los agujeros.
    Nuestros cementerios no están hechos para pasear sino para repudiar y sepultar, nada que ver con el césped de los ingleses adecuado para el esparcimiento y la inhumación.
    Mi visión no es discordante con el azúcar de los geriátricos, el caramelo de los obituarios o la frugal nadería. Partiendo de que la perfección ni siquiera existe en lo perfecto, lo único apropiado para un dulce consuelo son los amores mentirosos.

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