22 de julio de 2016

Sin cobertura



...de melena rebelde y con las piernas cruzadas sobre un pequeño y viejo marschall de cien watios tocando el Sultans of Swing de Dire Straits en la boca del metro con una stratocaster roja del setenta y nueve y los ojos cerrados. Tiene pólvora en las manos y un cigarrillo consumiendose en los labios y es como si no hubiera nadie más sobre la faz del mundo o acaso a él no le importará otra cosa que alcanzar la perfección en cada acorde y dejarse la dedos en el mástil y arder y que esa canción atraviese los cimientos hasta el centro justo de cada uno de nuestros corazones como un Santo Grial que nos haga recordar que era estar vivo. Los niños se balancean como en un columpio al son de la melodía mientras papá les dice al oído que esa canción es de sus tiempos, que qué tiempos, vosotros, aún no existíais apenas ni en mi imaginación, ni mamá, ni Toby ni este traje con corbata, yo era, joven y tenía pelo y una moto y...bueno, no tenía tanta imaginación para pensar que un día estarías aquí, de mi mano, tan bonitos, tan llenos de esa cosa dulce que me alegra los días, tan inquietos como ardillas, como pájaros pequeños, imprescindibles como el aire, bellos y osados como cachorros de León, hermosos como Ángeles. Pero fueron buenos tiempos...


Yo miro todo desde aquí. No hay momentos vacíos. Una mujer me mira, porque tengo en los ojos, un hipopótamo y, parece como si fuera a llorar y, le sonrío y me sonríe. Todo está bien, desconocida. Me pasa cuando me emociono. Que se me llenan los ojos de camellos porque mis hijos no me llaman, por ejemplo-a lo mejor me lo merezco-; o porque el mundo está loco o porque alguien me toca con sus manos sucias de hacer daño o porque quiero ser un niño-a lo mejor me lo merezco- o porque todo el amor que tengo dentro acaba en la basura o, porque estoy vivo y siento cosas y me salen por aquí, ¿lo ves? y lloro jirafas y ocelotes o delfines, como cuando pierdo algo que he querido, como a mi padre o como cuando no te tengo a ti, porque me duele-a lo mejor me lo merezco-, porque estoy hecho de esta carne, sí, soy el hombre que llora elefantes, que se muerde los labios, que se fuma un cigarro-a veces soy tan frágil-, el hombre que va al mar a echarte de menos. Pero tú no me ves. Ves monedas y timbre y enseres y una casa grande y un coche en la puerta y un futuro que tal vez nunca llegue. No me ves ahora. Cuando aún sigo aquí. A lo mejor me lo merezco. Es lo que tiene ser poeta, que eres tonto y nunca aprendes y te enamoras de la piedra con la que has tropezado tantas veces.


O cuando veo la vida girar de este modo, como la maquinaria de un reloj gigante y dorado. Me pasa que los ojos se me llenan de animales o helicópteros. Mira, desconocida aquella pareja de novios de la mano o esa señora del vestido azul moviendo el pie acompasadamente o ese otro señor del pelo Cano y ese brillo en su cara, mira la gente vibrar como violines y dime que no es maravilloso. Mira este viento, este baile de tickes de la compra y envoltorios de chicle y bolsas de plástico bailando esta canción. Soy tan frágil a veces...Y tan feliz. De ver como durante unos minutos la soledad desaparece de todas nuestras vidas, los políticos y lo sueldos de mierda o que vivir se convierta cada día en un puto milagro por culpa de unos cuantos. No hay momentos vacíos...


Toca como si el mundo fuera a acabarse. Como si fuera lo último que hiciera. Como si de verdad mañana ya no importe.
Y después los aplausos, el tin tin de las monedas, el eco...
Gracias chico. Te debo una. Todos necesitamos creer en algo, y aunque tú no lo sepas, yo creo en que no será hoy cuando me rinda.

No hay momentos vacíos...

5 comentarios:

  1. ¿Cómo ser poeta en un mundo de piedras filosofales? El poeta ya no ama, sólo ansía la música de los momentos y las heridas de la presunción. Es suficiente con llorar cagadas de elefantes, heces de herbívoro, como para enhebrar paquidermos por la aguja del lagrimal. Ni siquiera la inquina nos brinda momentos vacíos (algo para rescatar de los perjuicios).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Y qué le voy a hacer si no puedo arrancarme esto de dentro?

      Eliminar