16 de agosto de 2016

Corten



-Buenos días...

-Buenos días, Rogers.”

Aquí podría acabar esta historia. ¿No veis cómo Susan se pasa el pelo por la oreja? ¿Ese brillo en los ojos? Nada brilla igual. Ni siquiera un planeta. ¿Y por qué sonríen? Así. ¿O es que la oficina es el mejor lugar del mundo? ¿Aunque sea lunes? Pues sí. Es como el cielo. Y Susi- así la llama en su cabeza. Por dentro. Al fondo a la izquierda-, es un ángel. Y estaba deseando que llegara el lunes.

Podría. Porque uno podría imaginar cualquier cosa, mil historias y hasta un final feliz. Uno podría imaginar por cómo se miran de soslayo mientras se incorporan a sus mesas de trabajo, que Rogers, por ejemplo, lleva gafas, y que por encima de las gafas, se queda como tonto mirando los tobillos de Susi en su cabeza por dentro al fondo a la izquierda.
Que Susi lo sabe. Que ya hace tiempo.
Hace calor en la oficina y Susi no es un ángel. Pero es lo suficientemente bonita como para que Rogers la invite a cenar esta noche y le diga mientras brindan con dos copas de champán que desde el primer día que la vio, casi no duerme y casi todo se le cae de las manos. Que le encanta su voz. Cuando habla al teléfono con algún cliente. Que si le hablara a él así al oído, y en vez de decir que en breve nos pondremos en contacto con usted y que el seguro se hará cargo de todo que tenga buenos días y otra vez gracias por llamar a...que dijera te amo.
A Rogers le tiemblan las piernas. Si ella está cerca. Y ahora está cerca:

-¿Has visto el informe de...?, estaba por aquí...”

Y huele tan rico. Y su piel es tan blanca. Y sus labios tan...joder Rogers. Invítala a cenar. Ahora.

Podría acabar aquí. Sin saber si Susi en su cabeza por dentro al fondo a la izquierda le contesta que no. Que tiene un novio rubio desde hace cuatro años.
Que lo siente. Pero que es un chico con muchas posibilidades y...

Joder, Rogers, llevas tres meses aprendiéndotela. De memoria sus gestos y esa forma que tiene de juntar las rodillas, tan linda, cuando sabe que la estás mirando. Joder. Joder.

Pero volvamos a hace cinco minutos:

-¿No lo has visto, Rogers?”

Rogers, despierta. Nunca va a estar más cerca.

-¿Qué tienes que hacer esta noche, Susan?”.

No está mal Rogers. Demasiado prudente, tal vez. A Susi le gustan los valientes.

-¿Me estás invitando a cenar?”.

Vaya Rogers, ya sabemos quién va a llevar los pantalones en casa.


Yo aquí pondría un beso. Y un fundido a negro y a Susi alejándose, hacia su mesa, dentro de una falda color beige y mascando entre sus dientes la punta del bolígrafo.

4 comentarios:

  1. Por eso los informes nunca se tramitan a tiempo en la administración... No hay como ser funcionario y trabajar jodidamente bonito (me tiemblan las piernas de pensarlo). Deberíamos poner cámaras en los retretes de esa oficina (puede ser que los informes se utilicen para otros propósitos). Los enamorados que trabajan juntos nos salen más caros que una orgía de políticos corruptos.

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    1. Ahí has dado en el clavo. vaya, que has hundido el clavo en la pared.

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  2. Yo tuve un compañero de trabajo que estuvo tres años así pero a la par tenía novia, amante y amigas y yo lo sabía.

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