6 de agosto de 2016

¿Mañana cuándo?


-...me encantaría morir acribillado por los malos a balazos sin que el cigarrillo se me cayera de los labios sobre la arena de alguna ciudad con una sola calle y un bonito nombre como, Perdición, y que una niña rubia como el trigo saliera de una de esas puertas con un lindo vestidito azul y me pusiera sobre el pecho una rosa blanca y dos monedas de cincuenta centavos en los ojos y un beso en la frente mientras los buitres hacen cola en el cielo más azul que hayas visto en tu vida...sí, me gusta fumar.
También me gustan las hormigas. Las hormigas son tan honradas...Y quedarme sin dinero a veces, o con un sólo huevo en la nevera. Está delicioso. Sabe a huevo. A veces camino mucho tiempo. Llego tan lejos que ya no sé volver. Entonces me siento y espero a que llueva. Y cuando llueve, me mojo. Eso es lo que pasa cuando llueve, nada más; pero me gusta que las cosas sean como son, el mar, por ejemplo, no habla, sólo es el mar. No se le pueden pedir peras a un olmo. Un olmo no da peras. Si quieres peras tienes que ir a una frutería. Tienes que entrar y dar los buenos días y esperar tu turno y decir, quiero peras. Me gusta ver como las chicas se hacen una cola de caballo en el pelo y dejan a la intemperie sus axilas durante un breve y magnífico instante y después mueven así la cabeza como lo haría un pura sangre. Me gusta David Bowei. Me gusta arrancarme del sitio el corazón de vez en cuando y ponerlo en mi mano y ver que sigue ahí, tan rojo, sin que se haya llenado de mentiras ni rencores ni nadie lo haya convencido todavía de otra cosa que no sea latir. Me gustan mis arrugas. Me gusta ponerme lo primero que cojo del ropero. Y las lagartijas. Y el olor de la ropa recién sacada de la lavadora. Y los abrazos. Y los trenes. Y el ruido del frigorífico en mitad de la noche y saber que no hay una meta esperándome ni un destino que cumplir. Me gusta ser pobre. Me gusta ver salir a los niños del colegio, sucios y pintados de todos los colores y con tanta hambre que podrían comerse el mundo. Me gusta cerrar los ojos por la noche y sonreír porque mi alma sigue aquí, conmigo, y no en una casa de empeños. Me gustan las gordas. Y este café. Y follar como si fuera a acabarse la vida en el planeta. Con todas mis manos, con toda mi polla, con todas mis lenguas, con todo mi amor. Aunque no sepa su nombre.
Me gustan las cosas que caben en un bolsillo. Me gusta comer con los dedos. Y el sabor de las lágrimas cuando se llora por algo que merece la pena. Y mi espada de palo. Y ver volar los pájaros. Y el reflejo del hombre verde del semáforo cruzando los charcos y que a los jóvenes le importe un carajo besarse como locos en mitad de un paso cebra. Que el miedo no los haya alcanzado todavía. Que brillen como estrellas. Tan ignorantes de la vuelta de la esquina y tan felices sin saber tantas cosas inútiles que mamá patria está deseando enseñarles. Me gustan como braman los ciervos y dormir con un pie fuera de la cama.

-Oye, ¿estás bien, chico?

-De puta madre.


7 comentarios:

  1. Hola Billy!!!!!
    Me gusta esa inocencia de los niños y esa verdad que tienen cuando te hablan. Cuando aún no les ha atrapado esta sociedad.
    Me gusta lo que dices del alma, creo que la mía aún me pertenece y lo del corazón sin rencores.
    Me gusta la lluvia y caminar y el café que me estoy tomando, me gusta ver volar a las gaviotas y el mar.
    Me gusta tu historia.
    Un abrazo!!!!!!

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    Respuestas
    1. Y a mí me gusta que te guste Estrella. Eso hace que todo el amor de las palabras sirva de algo.
      Besito.

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    2. Y a mí me gusta que te guste Estrella. Eso hace que todo el amor de las palabras sirva de algo.
      Besito.

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    3. El amor de las palabras es un inservible subterfugio y un evitable escaparate.

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    4. Te deseo un bonito día,Mail,entre ceja y ceja.

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  2. Lo del sabor de un huevo cuando solo queda uno y dormir con el pie fuera me ha "llegao"...por aquello de que haces poesía de una simpleza que a la vista está pero debe ser que miramos con otros ojos...y me da rabia carecer de ese superpoder.

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  3. Ya sabes eso de todo depende. Y si enfocas tu rabia hacia un punto concreto, condensada y hermosa, seguro que te salen rayos de las manos en forma de estrellas luminosas capaces de atravesar las paredes. Supergirl o algo así. Porque todos tenemos algún superpoder. ¿No lo sabías? Seguro que sí.

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