20 de agosto de 2016

...on the bridge a rainy day


...y que alguien-ese alguien-, te ponga en la mesita un ibuprofeno y un vasito de agua y se siente a tu lado y te bese la frente y te tape hasta las orejas con la manta y te apague la luz y te deje la puerta entreabierta por si toses. Que una manada de cachorros se suban en pijama a la cama a dar saltos sobre ti porque es domingo. Que te regalen flores, con una nota que diga te amo. Con letra chiquitita y un puntito final. Que se preocupen por ti. Que te cuiden. Que se acuerden de tu cumpleaños. De cómo te gusta el café. De la cita del dentista. De que no sé mañana; pero hoy te quiero más que ayer. Ayer fui tonto y no te quise como hoy, así bonito con los pies por debajo de la sábana, así pequeño con mi cosa en tu cosa en este mundo grande, así sin saber cuándo nos vamos a morir, con besos ahora, con ojos ahora, con gracias, por esto, ahora, mientras cruzamos cualquier paso de cebra camino del supermercado. Y así todos los días. Mientras haya un ahora. A pesar de los platos volando por el aire y los mordiscos y la plancha en mi espalda y aquella vez que me partiste en la cabeza una botella.

Cierro los ojos y sonrío, y, me alegro tanto de haberlo tocado con las manos y, luego disparo.

Las cortinas han quedado preciosas. Me encanta ese color.

3 comentarios:

  1. ¡Joder, ahorras hasta en el tinte!... Tanta felicidad sin entusiasmos homicidas no puede ser posible.

    ResponderEliminar
  2. Entonces, debemos imaginar más allá de las cortinas ensangrentadas...

    ResponderEliminar