14 de septiembre de 2016

EVA



Que fueras un amor de soportales y neones de farmacia.
Un amor de tapia y bocadillo de jamón con las dos manos.
De mañanas de domingos y churros en la cama, de
comernos un huevo cocido y decir: decir te amo, te amo, te amo
con la boca llena y reírnos y mancharlo todo de amarillo y
leer,
leer cuentos de Cortázar en voz baja un ratito tú, y otro yo.
Ver películas malas y hacer palomitas y comer nueces y naranjas y parar un ascensor,
y besarnos. Ya sabes,
mientras suena esa musiquita que ponen ¿para qué?
si nadie baila, si todo el mundo mira sus zapatos...
Y nunca nunca abrir el paraguas hasta que no estemos empapados y...
Y que dejaras un rastro de miga de galletas allá donde pisaras.
Que fueras, sin ir más lejos,
tan asquerosamente bonita como para que nunca existieras.

No quiero que existas.





7 comentarios:

  1. No conocía tu blog. Vengo de Face Book me gustó descubrirte. Te sigo.

    Saludos.

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  2. De existir ya habría tropezado con las migas!

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  3. De existir ya habría tropezado con las migas!

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  4. Despertar y leerte es un acto mágicamente revolucionario.
    Abrazos desde un México extranísimo, Billy.

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    Respuestas
    1. Me encanta escuchar eso Sandrah. Llegar hasta México. Hasta tu corazón. Y sí, el mundo está raro. Y cuando no? Intenta vivir amiga. Lo vas a hacer bien.

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