18 de septiembre de 2016

Proyecto EVA: Contact




Así que el plan era darle con el ladrillo en la cabeza y después preguntar.

Pero tampoco.

Alli estaba. De carne y hueso. Con sus dos bracitos y sus dos piernitas y sus dos ojitos en la cara. Mirándome. A mí. Y después al ladrillo. Y otra vez a mí. Allí estaba con una boquita así de pequeña diciendo:“ Y también he hecho tortitas”. Como si nada. Como si no llevara yo, ya, tanto sueño atrasado por su culpa. Que fuera normal entrar por la ventana, o atravesar una pared. Usar mi toalla. Mi pan integral. Mi camisa. La color cielo con rayas blancas. Desabrochada. Y nada más. Ni siquiera calcetines. No quería soltar el ladrillo; pero un hombre podría volverse loco por culpa de ese ombligo.

Y ahí fue cuando el plan se fue a la mierda. Nunca tengo un plan B. Pero sé improvisar. Por eso sigo vivo.

“-Me llamo Eva”.

Mi Eva.

“-¿Qué coño haces en mi puta cocina”.

Bien. Bravo. Aplausos. De puta madre. Lo has bordado. Eres la hostia. Una ola.

Joder, tenía delante una sirena, olía a café, sonaba en la radio el More Than A Feeling del grupo Boston y era Domingo.

Bravo, de verdad. Te mereces un puto Oscar.

Y entonces ella dijo: “No sé”.

Y se acercó y me quitó el ladrillo de la mano y al hacerlo sentí la punta de sus pezones duros como clavos y afilados en mis costillas y más abajo, lo tibio del calor de sus piernas. Olía tan rico, que casi me desmayo.

Y ahora está sentada enfrente mío, con las piernas cruzadas y comiendo tortitas como si nunca hubiera roto un plato.

-¿Eva qué más?

-No sé.

Y así llevo un cuarto de hora.

¿Te has perdido?¿Eres un extraterrestre? ¿Un hada? ¿Me he vuelto loco? ¿Sufriste un accidente y tienes amnesia? ¿Quieres que llame a la policía? ¿A los bomberos? ¿A tu planeta?

Un cuarto de hora, y lo único que sé de ella es que tiene las uñas de los pies pintadas de rojo, y en el medio, una margarita.

Y que me gusta que me diga no sé.



8 comentarios:

  1. Empiezo a desconfiar..., ese "no sé" puede que se deba a la amnesia producida por un ladrillazo.
    No sé..., pero con tu relato se me pone la entrepierna como un ladrillo a punto de tabicar a una musa.

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  2. tu personaje contrajo la peor enfermedad del hombre, aquella que no existe cura, y cuando digo me refiero al genero, no generalizo, ya que las mujeres son portadoras pero no presentan síntomas, en cambio el hombre al tener el primer contacto con quien tenga aquella enfermedad, se le presentan los síntomas al minuto de contacto, incluso visual...

    la enfermedad se llama "enamoramiento"

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