27 de septiembre de 2016

Proyecto EVA: La sonrisa más bonita del mundo




...y así fue como acabé en los marines. Y más tarde en Seguridad Nacional. Y un día, apareció aquel tipo y me dijo que si quería formar parte de una organización, tan secreta, que ni siquiera tenía nombre. Y le dije que sí. ¿Sabes por qué? Yo no. Ahora mismo me gustaría ser por ejemplo, enfermera. O una de esas bailarinas que trepan a una barra metálica como serpientes. Y es otoño...¿me puedo poner triste?

Eva me ha traído tabaco. Y comida china. Y me lo ha contado todo. Ha sido como si alguien te diera con una sartén en toda la cara. Algo me ha recorrido cada centímetro de piel y todavía tengo frío y el estómago algo revuelto.

-Tuve una bicicleta ¿sabes, individuo 15? Le puse un nombre. Se llamaba Wendy. Íbamos juntas a todos sitios, a veces muy lejos, a la valla de piedra donde los sapos.

-Entonces eres norteamericana...

-En realidad soy canadiense. Mis padres...

Podría salir por esa puerta cuando Eva estuviera dormida. Por mi propio pie. Pero cuando Eva está dormida estoy muy ocupado intentando descubrir por qué una mujer que podría matarme con el dedo meñique de mil formas diferentes es tan bonita. Y además según ella, todo el mundo me busca y todo el mundo para lo mismo: hacerme desaparecer. Como en un truco de Houdini. ¿Por qué? Y esa es la peor parte. Perdona Eva, no estaba escuchando...

-...aunque el abuelo de mi abuelo era Cheyenne y...

Ahora resulta que tengo que salvar el mundo.

Yo.

¿A que suena gracioso? Pues no lo es. Eva tiene vídeos. Dossiers. Fotos y archivos de audio. Papeles firmados por el presidente. Discos duros. Y ese soy yo, desayunando hace tres meses. Y ese también, planchando. De hace siete. Y ahí estoy poniendo una lavadora de color. También salgo afeitándome. Y cantando en la ducha. Canto fatal.

-...hasta que empezó a morir gente. En el mismo día los individuos 3 y 17. Al día siguiente tres de las siete únicas personas que sabían dónde está el aparato...todo ha ocurrido tan rápido...

El aparato. Ahí fue donde dije, ahora vengo, y fui al baño.

-...la profesora Kalye me llamó esa tarde y me dijo que no tenía tiempo, que había dos hombres llamando a su puerta, que la escuchara bien, porque iba a decirme exactamente dónde estaba el aparato y qué había que hacer. Que había dejado un maletín con todos los informes en una consigna del metro. Que las llaves estaban debajo del felpudo. Que ya están aquí...y se cortó. Era la última de los siete. Así que supongo que estoy tan jodida como tú, porque ahora soy la única persona que sabe cómo sacaros de aquí a ti y a Natalia.

Natalia está a salvo en una granja al sudeste de Ucrania.

...¿me estás escuchando, individuo 15?

-¿Cuando vas a dejar de llamarme así? Ya te he dicho que lo siento. No fui yo quien apareció sin ropa en mi casa. Y nunca me había disparado nadie, perdona. Y de la última vez que alguien se me subió encima diciendo te quiero y mordiéndome el cuello para echarme un polvo mientras me amarra a la cama con las bragas, ya ni me acuerdo. Yo creo que nunca; pero lo he visto en los documentales.

-Tuve que deshacerme de la ropa. ¿Has estado metido tres horas en un contenedor de basura? Casi me matan. Y después vi aquellas braguitas en el tendedero de tu vecina y, bueno, me hacía falta una ducha y...

¿Por qué yo?, le pregunté sin querer escuchar la respuesta. Y me habló de códigos genéticos, del ADN, de que en una proporción infinitesimalisísísima alguno de nosotros coincidía más que otros con la formación molecular primigenia, de todo lo que existe.
Volví de nuevo al baño. Mi estómago era una noria y el tipo del espejo no se parecía en nada a mí, tan sin color, tan ¡oh mierda, quiero irme a casa! Despertarme un día más en mi cama para dos yo solo y coger el mismo bus hacia el mismo trabajo y con las mismas ningunas ganas. Quiero tomar café otra vez en el mismo sitio como si no hubiera más bares, porque en ese, los gorriones vienen a comer migas de pan.

-...voy a abrir las ventanas. ¿No vas a saltar verdad, individ...?

-Por eso eras tan tú debajo de la lluvia ¿verdad?

-La echaré de menos. ¿Tú no?

-¿Y por eso has decidido enamorarte? ¿No es cierto? Porque el planeta se va a la mierda. Y porque no veo a nadie más por aquí. ¿Eso no es como enamorarse de un paciente?

Y ha sonreído. Como quien sabe muchas cosas que el otro no sabe.

-¿Me he perdido algo?

-Me encantas cuando tienes seis años...



6 comentarios:


  1. Mmeeencaaanta todo esto y tú, aunque tengas algo más de 6 años individuo 15 ! ..Por cier...¿Has visto en los documentales cómo amarran a la gente con bragas a la cama? jajaja pero qué documentales ves tú ? ;)

    Sigue por favor, aunque aquí aun no haya comenzado a llover, en cuanto llore el otoño... vuelvo, palabra ! ( es una amenaza ;)

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    1. María la portuguesa...na ni no ni no no na niiiiii
      Mira, hasta te canto. Algo en mi me está llamando al lado oscuro.
      Hacéis conmigo lo que queréis. Ains...

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  2. Bueno aquí vamos continuamos. ¿Tendrá un final?

    Saludos.

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  3. La verdad es que las escogemos tan locas como hojas de arce en medio de la ventisca. Con las bragas canadienses tan bajas que se puede divisar, entre los grandes lagos, la carne roja de un mejillón tigre. Preparadas para la numerología de los individuos y la especulación de los nombres, se me pone el disco duro tan tieso como una polla de sabueso. Natalia con aroma a mandarina, a goma de borrar "Milan nata" para el primer día de clase. Ya estamos en otoño y las letras son como el dulce estiércol de una granja ucraniana (dicen que no hay que abrir las ventanas). Los gorriones defecan en el café cuando se han acabado las migas y uno remueve el caldo primigenio sin pensar en las consecuencias. ¡Enamorarnos no nos salva del delito del amor!

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    1. El comentario en sí es un poema, vaya.
      Qué bonito estar loco, ¿no? así, dejar escapar los pequeños demonios, ya sabes, no ponerse uno fronteras...no sé por qué estoy diciendo todo esto...

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