21 de septiembre de 2016

Proyecto EVA: lo cuántico



Ni me ha quitado la camisa a bocados ni le ha salido un rabo terminado en punta de flecha ni me ha tirado al césped y allí mismo se me ha subido encima y me ha cantado la Traviata de Verdi ni nada de nada de nada. Verás, no es que yo; pero que sí, vaya. Que me da igual que no exista y que haya roto mi cerdito, total, no iba a ir a ningún sitio.

Y hemos llegado a casa y se ha puesto a contar de pronto con los dedos como muy preocupada y, me ha preguntado que si tengo un bolígrafo y papel y se ha sentado en mitad del salón a hacer números raros y a los dos minutos ya había gastado una libreta y a los cuatro estaba escribiendo en una caja de pizza y cuando se ha quedado sin sitio se ha puesto a pintar en la pared y cuando ha terminado con ella ha pasado a la siguiente y así hasta la cocina y yo sin decir nada, ¿para qué?, si no hace caso, ¿para qué?, si está tan no sé cómo de tan con el vestido empapado pegado a la carne como la piel de una manzana, ¿para qué? Si ya no puedo pensar en otra cosa y digo Eva y se me caen las babas. Qué asco me doy. Tan predecible. Tan vale, Eva, tú ganas, pinta los azulejos de la cocina de números extraños, los fondo de las ollas de ecuaciones, lo cóncavo de las cucharas, los platos de raíces cuadradas, muérdete la lengua así otra vez, haz eso con las cejas, eso, ponte con los brazos en jarras delante del espejo y resuelve el pentagrama en el espejo o lo que sea que te tiene atareada, gasta todos los rotuladores que te de la gana, no me hagas caso Eva, como si no estuviera, a lo tuyo, hasta que te quedes sin paredes ni sábanas ni toallas que pintar o te quedes sin números. Yo aquí. Qué tal. Hola.

Hay signos que no he visto en mi vida. Figuras geométricas y letras que no entiendo y al final, en las cortinas del baño, un signo de igual. Y ahí, ha parado, y ha escrito: “Creo que te quiero”.

Ahora me está mirando. Muy quieta y muy callada. Callada como una lámpara.

Sólo me falta una pared detrás. Pero no quiero que me vende los ojos.



3 comentarios:

  1. Billy, toda esa numerología es la métrica de los condones y la resistencia de la goma en circunstancias impredecibles.

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    1. Seguramente. Pero me da que tiene que ver con el Big Bang.

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    2. ¿El Gang bang? Claro, pura matemática de la satisfacción grupal...

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