30 de septiembre de 2016

Proyecto EVA: Más cerca del ocaso



-...¿y por qué se mueve la casa?

-Porque no es una casa. Es un barco.

-¿Y yo dónde estaba?

-Llevas tres días dormida.

-Dime que no lo has robado. Porque lo denunciarán sabes y...

-A veces voy a pescar al puerto. Conozco a Vázquez hace mucho. No dirá nada hasta dentro de una semana. He traído el maletín, la pistola, algo de ropa y, ese libro tuyo.

-¿Y maquinillas de afeitar?

-¿No te gusta? Ahora soy marinero...

Se mira la herida.

-No había nadie más. Y te pusiste tan pesada: “Si no lo sacas me voy a morir, si no lo sacas me voy a morir”. Tan convincente: “Tira, joder, ya dirás luego el tres”. Y estabas tan...¿bonita?: “¡Hazlo! ¡Ahora!”. Y me estabas apuntando a la cabeza. ¿Eso es deformación profesional, no? Nunca le había puesto una cuchara al rojo a nadie en la carne. Me ha salido una estrella de mar. Para ser la primera no está mal. Y ni siquiera vomité. ¿Sabes por qué? Porque no me dio tiempo. Se te paró el corazón. Por lo menos dos siglos. Y entonces me acordé de aquella película y, fui a la cocina a por unas tijeras y pelé los cables y luego lo enchufé y, te despertaste. No precisamente como Blanca Nieves. Los puntos te los ha cogido Vázquez. Por eso tienen forma de As de Guía. A mí me gusta.

-Y has aprendido a ser retórico.

-Casi me muero del susto joder. Soy el tío que lleva un traje nuclear amarillo y un lanzallamas para matar una cucaracha. Llevas cinco minutos de nuevo en el mundo y ya me estás haciendo la vida imposible. ¿Estás viva no? Podrías decir: gracias. O, ¿gracias?. ¿Qué tal, gracias?

-Tengo hambre.

-Ya. Claro, sí, bueno, hay...muchas latas por ahí y...prepararé algo...

-Eh...

-¿Qué?

-Eres mi héroe.

Aunque le duele mucho, al rato, subimos a cubierta. Eva no quiere perderse la caída de la tarde. De pronto recuerdo que yo tampoco le he dado las gracias. Es gracioso. Y en cambio estamos en el mismo barco.

-¿Por qué quieren matarnos, Eva?

-Siempre hay alguien que quiere otra cosa.

-¿Y por qué...?

Y me ha mirado y ha dicho “No tengo todas las respuestas” y, se la ven tan cansada. Y después me cuenta cosas que no vienen al caso como “...y una vez tuve un novio que olía a dinero; pero no pudo comprarme. También tuve un gato. Se ahogó. En la taza del váter. Estábamos jugando y...”

Yo miro el mar. Miro el mar y hago como que la escucho. Como si fuera lo único que tengo que hacer en la vida: “...de la universidad una vez trajeron a clase una tarta con las letras Eva de chocolate blanco. Aún recuerdo qué pedí. ¿Quieres saberlo? Ya da igual, no se ha cumplido”.

Miro el mar y recuerdo mis sueños y que corrían más que yo. Y pienso en toda esa gente. ¿Es que nadie va a decirles nada? Tal vez, quieran pasar, ese tiempo, haciendo, otras cosas. Más cerca. Más bonito. Aunque pensándolo bien, debe ser triste saber cuando vas a morir. La vida se convertiría, supongo, en una caja de regalos sin regalo.

-...y cometer algún pecado. De vez en cuando.

Y digo, ¡claro! Pero en realidad no la estaba escuchando.

Que le gusta el Fly me to the moon, de Frank Sinatra, dice.

Y va y me lo canta.

2 comentarios:

  1. Mundos distantes que convergen en Sinatra...

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    1. Sinatra siempre. Y follar a la luz de una botella de champán. Si el mundo se acaba, qué menos que celebrarlo.

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